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viernes, 3 de octubre de 2014

La Pregunta



-       ¡Oye!, ¿has visto la pregunta de Paulino?
-       ¡Einssss!
-       ¿Que si has visto la pregunta que Paulino va a hacer en la consulta del petróleo?
-       ¡ah!, pues no.
Y la busco.
Y la encuentro.
Y es esta: ¿Cree usted que Canarias debe cambiar su modelo medioambiental y turístico por las prospecciones de gas o petróleo?
Y me dieron ganas de llamar a Paulino, pero no me dejan hablar con él, así que lo escribo por aquí a ver si le llega.
A ver señor Rivero, vaya por delante el decirle que por convicción propia y por seguir mis propios criterios y principios, tengo una sana predisposición a intentar evitar que sigan abusando y haciendo daño a esta mi Casa, que también es la suya, y que se llama Planeta Tierra. Y esa misma predisposición hace que no desee prospecciones petrolíferas, no solo aquí con el daño que pudiera causar a nuestro entorno inmediato, sino en cualquier parte, porque sigue siendo de la misma casa.
Alabo su interés en defender y preservar, en esa Gran Casa, esta habitación que se llama Canarias y en iniciar cruzada contra cualquiera que intente ensuciarla. Pero ¿sabe una cosa?,  no me gustaría estar en la habitación más limpia de una casa en ruinas. Porque no me serviría para nada.
Sé que no es fácil iniciar una cruzada global, que es más fácil hacerla local. ¡Pero es posible! (claro, solo si se dejan de lado los intereses particulares de cada habitante de esa gran casa).
He de reconocer que su pregunta me ha sacado una sonrisa…, ligera, pero sonrisa al fin y al cabo, y por dos razones:
Primera, porque siguiendo esos principios y convicciones que antes le mencioné, cuando me hacen una pregunta quisiera responderla con total seguridad en lo que afirmo, y reconozco que con la pregunta que me hace no tengo información suficiente para responderla, y quisiera hacerlo. Por tanto, para ser un ciudadano consecuente he de pedirle primero una aclaración:
-       ¿Cuál es el modelo medioambiental y turístico de Canarias?
Explíquemelo y entonces tendré toda la información necesaria para poder responder.
Y digo esto porque es que, para poder escoger la opción correcta de su pregunta, tengo que saber cómo de buenas o cómo de malas son las alternativas. Si ambas son malas, escogeré la menos mala. Si ambas son buenas, escogeré la más buena, y si ambas son contrapuestas, escogeré la buena.
Por ponerle ejemplos:
-       Veo que en unas islas donde gozamos de una temperatura agradable y gran número de horas de sol se siguen dando licencias de construcción de macroedificios totalmente acristalados y cerrados que no tienen otra opción que tener casi 24h al día el aire acondicionado "enchufado" con el consiguiente impacto que eso si tiene en el medio ambiente.
-       Veo plantas de "reciclado" de basuras que no dan abasto y terminan mezclando residuos que después van a no sé dónde.
-       Veo vertidos de residuos urbanos sin contemplación a unas ya maltratadas aguas, donde viven unos peces que después terminamos comiéndonos.
-       Veo obras de ingeniería que sin tener en cuenta el sentido de los vientos o de las mareas se construyen por algún determinado interés y terminan alterando los ecosistemas del lugar (por muy pequeños que sean).
Todo esto son daños ya reales al medioambiente.
Si me pregunta que si quiero cambiar el "modelo" medioambiental y turístico actual de canarias, le diría que sí. Si me pregunta que si quiero cambiarlo por prospecciones de petróleo, en primera instancia seguramente le diría que no, pero antes tendría que conocer el daño que actualmente hace el modelo medioambiental y turístico para poderlo comparar con lo que puede suponer una prospección petrolífera delante de mis narices.
Y respecto al turismo, he visto tantas barbaridades cometidas por los mismos que enarbolan ahora la bandera de "no a las prospecciones", que no sé cómo tienen la poca vergüenza de decir que siempre han defendido los intereses del turismo de Canarias. Al final lo que realmente generan es descrédito. ¿O acaso la infinidad de construcciones a medio hacer que están sembradas por acantilados, laderas y cauces de barranco en el sur de Gran Canaria, por ejemplo, no tiene un impacto medioambiental y además es fruto de un crecimiento desmedido y para nada "gestionado" de eso que quieren llamar el negocio del turismo?.
Es por todo eso y por algunas cosillas más, ¡vamos… cosillas sin importancia comparadas con la envergadura de la cobertura mediática que su pregunta va a tener!, por lo que me gustaría contar con su aclaración antes de responder a la misma.

Como segunda razón, y ya por último, no quisiera dejar este tema sin hacer una mención a la redacción de la pregunta. ¡Mis felicitaciones! Es una pregunta muuuuuuuy trabajada. No sé si sus asesores se habrán ganado hasta ahora el sueldo que les paga, pero si han participado (me imagino que sí) en la "construcción gramatical y su semántica" puede darles una palmadita en la espalda. Pero solo eso.
Hombre, si yo fuera el que hiciera la consulta la pregunta sería muy sencilla:
-       ¿Está usted de acuerdo con la realización de prospecciones petrolíferas en las costas de Canarias? (sí o no).
Fíjese qué fácil. Y pondría a disposición de toda la ciudadanía toda la información necesaria sobre esas prospecciones, sus ventajas, sus inconvenientes, impacto medioambiental, impacto (contrastado) en la economía de las islas, en la calidad de vida respecto de la actual, etc., y que cada ciudadano sea capaz de formarse su opinión en base a los puntos fuertes, puntos débiles, amenazas y oportunidades que pudieran darse.
Pero claro, una pregunta sencilla no tiene tirón mediático y no le daría oportunidad de frecuentar medios a diestro y siniestro hasta el día de la "consulta". Su pregunta sí, porque está tan bien escrita que permitirá elaborar mil debates y cuestionamientos que usted posiblemente ya tenga analizados y con una respuesta medida y preparada para llevar el foco de atención a lo que realmente le interesa.
Con la redacción de su pregunta me ha dado una gran idea para convertirme en protagonista mediático de cualquier cosa.
Creo que en estos días se celebra una feria de automóviles en el recinto ferial de Tenerife (Boulevard Motor 2014), en la que entre otras cosas se van a exponer nuevos modelos de automóviles. Me voy a desplazar y voy a repartir a la entrada octavillas con esta pregunta:
-       ¿Quiere usted que se dejen de construir coches de este tipo que serán los causantes de los atropellos de personas, incluso de sus familiares, o prefiere que se faciliten vías de transporte público?
No creo que los fabricantes de automóviles, ni los amantes de los automóviles de lujo estuvieran muy contentos respondiendo esa encuesta, pero creo que puede intuir cual sería la respuesta mayoritaria y aplastante.
¿Qué respondería usted mismo señor Rivero? (pero clarito, sin acudir a oratoria rocambolesca de conveniencia: blanco es blanco).
¡Ah!, ¡que usted cree que es demagogia!, pues entonces hágaselo mirar.

Es algo más sencillo.
¿Por qué esas grandes multinacionales del petróleo no cambian su política de inversión y buscan energías alternativas, limpias y sostenibles, en lugar de enfrascarse en el petróleo con todo el daño que eso está haciendo a la naturaleza? La respuesta es que seguramente llevan muchos años haciéndolo, y seguro que ya tiene planes preparados, pero hay que aprovechar todavía el filón del petróleo, y cuando se esté acabando, incluso rompiendo barreras de precio, se presentarán como salvadores promoviendo esas energías alternativas. Argumentarán que ha sido fruto de una elaborada y comprometida política de Responsabilidad Social Corporativa y los "me gusta" del Facebook tirarán petardos.
Esto me recuerda lo que han hecho durante muchos años las grandes empresas de la electrónica. Cuando, por ejemplo, lanzaron el DVD lo presentaban como el descubrimiento del no va más, fruto de años de estudio. Y era cierto. Pero el DVD estaba diseñado y creado muchísimos años antes. De hecho cuando salió al mercado el DVD ya tenían creados y diseñados soportes mejores que vieron la luz años después (Blue Ray, Pen-drives, etc.). Pero claro, si en el momento de lanzamiento del DVD, en vez de eso sacan a la luz ya el Blue Ray, no conseguirían haber ganado los beneficios que se han hecho con los DVD. Da igual el plástico que mientras tanto se ha usado.
Es solo interés económico.
El mismo que mueve el mercado de las energías.

Dito sea Dios.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Jugar a la Vida

¡Holaaaa ¡
Me llamo Juanito. ¿Y tú?.
Soy un niño algo crecidito, y vivo dentro de un envoltorio que se me está estropeando un poquito con los años, aunque todavía aguantará guerra.
¿Saben?, ¡acabo de venir de un campamento de verano!. Y estoy raro, porque por un lado estoy triste y por otro tengo muchas más ganas de jugar, y jugar…, más y más, y compartir con más niños los juegos que he aprendido. ¡Son divertidos y hacen que te sientas bien, contento!. Bueno, la verdad es que lo que de verdad hacía que te sintieras bien era jugarlos con mis amiguitos del campamento. ¡Echo de menos a mis amiguitos!. Y también a las dos monitoras del campamento. ¡A la vigilante no!.
La vida es divertida, y quiero estar divirtiéndome siempre, por eso, cuando llegué al campamento estaba ansioso. Quería aprender juegos nuevos para poder divertirme más. Recuerdo que  pasé por una puerta que tenía un letrero encima con cinco letras que no entendía lo que significaban, y si las leía de corrido sonaba igual que cuando llevas las zapatillas mojadas, llenas de agua, y pisas en el suelo, je, je., ¡a estos mayores no hay quien les entienda!, fue lo que pensé.
Y empezaron las actividades, una detrás de otra, siempre activos.., y fui conociendo a mis amiguitos, a todos. No había grupos. Había un solo grupo, y eso me gustaba. Me sigue gustando ahora que ya ha acabado.
¿Saben? ¡en un campamento se hacen cosas muy chachis!.
Teníamos dos monitoras, Graciela y Ana. Son distintas. Son buenas.
Nunca nos castigaron y siempre dejaban que les contáramos nuestras preocupaciones. Graciela es muy tranquila, y nos enseñó a relajarnos, ¡contábamos las respiraciones!,  y a convertirnos en anclas. Era simpático. También divertido.
Ana era distinta. ¡Nos traía chuches! ¡y no paraba! Después de un par de días con ella me venía a la cabeza algo que alguien en mi familia me decía desde hace tiempo: ¡leña al mono que es de goma!.
Cada vez que nos tocaba actividades con ella es como si nos invitara a vivir a unos cuantos metros sobre el suelo, pero sin perderlo de vista. Si alguno de nosotros le decía que quería jugar a tirarse por el acantilado ella era de las que decía ¡vamos allá, que yo voy contigo donde sea! Y se ponía en marcha. Todos la seguíamos. Durante el trayecto nos preguntaba cosas, y esas preguntas nos hacían pensar y que nos hiciéramos preguntas entre nosotros. Cuando llegábamos al acantilado ya no queríamos saltar. Ya no era divertido. Lo divertido era precisamente todo lo que habíamos preguntado y respondido por el camino.
A veces una de las monitoras pedía que uno de nosotros se sentara en una silla, y los demás nos poníamos a hacerle preguntas sobre lo que quería ser, hacer o conseguir. Y era bueno.
Una vez hicimos de mudos. Teníamos que ponernos en una fila ordenándonos de menor a mayor según el mes y día de nacimiento de cada uno, pero no podíamos hablar a ninguno de los otros. ¡qué divertido! Hablar no hablamos. Reir sí que nos reímos. ¿Divertirnos? ¡claro que si! Y terminamos perfectamente colocaditos.
Otra vez hicimos un juego de teatro. Unos cuantos nos apartamos y Ana, una de las monitoras, formó grupos que interpretaran varias escenas de teatro. Nos iba llamando a los que estábamos apartados y a cada uno nos asignaba uno de esos grupos, que se ponían enseguida a actuar, y nosotros teníamos que llegar a formar parte de la historia como si fuéramos los salvadores. Cuando Ana me hizo entrar, en el grupo en el que me tenía que poner solo hablaba una de las niñas (se llama Eliana), ¡y no paraba de gritar! ¡incluso a mi! ¿si yo no le había hecho nada? Pero era un juego, así que…, ¡a jugar!.., y eso hicimos.

Y mis amiguitos. ¡Ay mis amiguitos! Tengo 22 amiguitos nuevos. No es que se parezcan mucho a mí, pero todos hemos jugado y son muy buenos. Llegó un momento en que cuando alguno faltaba se le echaba mucho de menos. Faltaba su hueco, y era como si el juego sería distinto si hubieran estado. Y era verdad.
Me gustaría presentárselos, porque ¡son la leche! (¡ay!, espero que ningún adulto se enfade conmigo por usar esa palabra.., pero es que es así). Voy a presentárselos como si estuviéramos en una actividad del campamento, y ellos respondieran así, sin más:.
Imaginemos que el ejercicio que nos ponen dice así: "Tu amigo Pepito viene donde tú estás y te dice que no sabe qué hacer, si jugar al futbol o al parchís, y te pide que le ayudes a averiguarlo. ¿Qué harías?"
-       Mónica: Es que…, ¡Ay, no se! .., igual lo invitaría a comer pipas.
-       Elian: ¿pero sabe jugar a los dos, no?
-       Ana María: Pues yo…, me lo llevaría a la casa…, y pasaría la tarde con él hablándole y preguntándole cosas para que sacara para afuera todo eso que no le deja saber…
-       Eliana: ¡ese muchacho tiene que tener un problema!
-       Yaiza: Es que los niños siempre tienen ganas de jugar, a lo mejor empezando a jugar a uno de los dos juegos el mismo tomaría la decisión.
-       Iban: Y por qué futbol o parchis. ¿No puede ser otro juego?
-       Adolfo: ¡déjamelo un rato que tú verás si juega o no juega!
-       Rosa: Yo es que tengo un problema con el fútbol…
-       Dibla: Tenemos que ser solidarios y posiblemente dar el primer paso nosotros.
-       Naiana: Pues habrá que preguntarle cosas sobre los dos juegos ¿no?
-       Tania: A lo mejor es una excusa para poder jugar a otra cosa.
-       Vanesa: Je, je, habría que averiguar si realmente quiere jugar.
-       Roberto: Desde el punto de vista de que es un niño y de que lo normal es que los niños juegan, yo le diría que cerrara los ojos para que visualizara un momento ambos juegos, … y yo aprovecharía para llevarme el balón.
-       Sara: Si es mi amigo y lo conozco, seguro que sé que es lo que le gusta más, y eso le propondría.
-       Nico: ¡Estamos tontos o que!, un niño nunca va a dudar. ¡Jugaría al fútbol!.
-       José Juan: Seño, es que si pensamos en el abanico de alternativas que… ¿Cuál era la pregunta?
-       Yenny: seguramente miraríamos qué posibilidades tiene de jugar a uno o a otro juego en este momento.
-       Dafne: Yo le diría que recordara momentos en que ha jugado a ambas cosas y que se decida por el juego con los recuerdos más bonitos y agradables.
-       Yalia: Está claro que jugar va a jugar. Habrá que ver si tiene los elementos para hacerlo antes de nada.
-       MariTere: Es que cada juego necesita un grupo de jugadores. Seguramente empezaría por ver cuánta gente hay para jugar.
-       Elsa: para empezar no deberíamos predisponernos si a nosotros nos gusta un juego más que otro, porque al final se trata de que él decida.
-       Desy: ¡vamos a terminar traumatizando al chiquillo! Si no sabe a qué jugar pues le proponemos otra cosa y que deje de rallarse la cabeza.
¡Esos son mis amigos! ¿A que son lindos?
Algunos de ellos tuvieron que irse del campamento antes de tiempo, pero han seguido presentes, como Adolfo, que se pasa el día pintando la cara a las mujeres sin que ellas se enfaden;  o Dibla que se fue a jugar a otra isla, afortunados sus nuevos compañeros de juego; o Yalia, que lleva dentro de ella desde hace muchos años un Lobo que no hace más que molestarla, pero al que ella siempre gana (¡eres mi heroína Yalia!).
Hay cosas que siempre formarán parte de la foto que llevo de cada uno, como la sonrisa eterna de Elsa, el aura que rodea a Ana María, el desparpajo gesticular de Mónica, la pose de galán de Roberto, el punto crítico de Eliana, los cuestionamientos de Elian, el hablar pausado de José Juan, el carisma de Dafne, la esceptitud de Nico, la frescura de MariTere, la cara pillina de Sara (Perla), el lado "salvaje de la vida" que se empeña Desy en mostrar, aunque yo no lo vea por ningún lado, la cara de "buena" de Yenny, el punto de rapero sofocado de Iban, la seriedad aparente de Tania, la personalidad desapercibida de Naiana, los miedos de Rosa, la inquietud de Yaiza, o la fuerza incrédula de Vanessa.
Todos esos tesoros me llevo. Todos esos tesoros guardaré.
Ayer acabó el campamento y nos despedimos. ¿Saben lo mejor? Que no fue un adiós. Que aunque era el fin del campamento, era el comienzo de 24 campamentos nuevos, totalmente enlazados entre sí, porque vamos a seguir jugando.
Cuando ayer salía del campamento volví a pasar por la misma puerta por la que entré el primer día y miré para donde estaba el cartelito con aquellas cinco letras (COACH). Ahora entendía su significado. Es un estilo de entender y proponer la vida, una forma de "Jugar a la Vida", el juego más divertido que jamás se haya inventado y al que a partir de hoy siempre les invitaré a jugar.
Esto no ha hecho más que empezar.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Peligro: fotógrafo = posible terrorista

¡Muy Importante!
La imagen que acompaña a este texto es la de una nueva amenaza para la seguridad nacional (creo que de momento solo en españistán), una nueva forma de amenaza terrorista.
Llevo bastantes años viajando, siempre me acompaña mi mochila con mi equipo de fotografía (es lo que tiene que te guste hacer fotos) y siempre la llevo como equípaje de mano en cabina, por lo que tengo que pasar con ella los arcos de seguridad tanto a la ida como a la vuelta.
En los viajes interinsulares no he tenido problema nunca con ello.
En tiempos bastante recientes he estado en el Reino Unido, Alemania, Holanda y tampoco he tenido problema alguno.
Hace dos meses viajé a Madrid y sin ningún problema.
Este fin de semana pasado, en el viaje de ida, sin problema, pero a la vuelta…, como siempre coloco la mochila en la cinta del escáner, paso el arco de seguridad y espero a que la mochila llegue al otro lado para recogerla.
Una "señora" (soy educado) con uniforme de empresa de seguridad que manejaba los mandos del escáner, algo subidita ella por como daba instrucciones y "enseñaba su sabiduría" a otra que tenía a su lado suelta por su boca
-       ¿De quién es esa mochila?
-       Mía, le respondo
-       ¡Pues tiene que volver a salir, poner todo lo que lleva en la mochila en una bandeja separadamente y volver a pasar!  (no era una explicación, era una orden, sin más).
-       ¿Perdón? Es la primera vez que me dicen eso.
-       ¡Lo que le he dicho! Vuelva a pasarlo separadamente.
-       Llevo años viajando, y hasta hace 2 días en este mismo aeropuerto tampoco me han puesto inconvenientes, es un equipo de fotografía.
-       ¡Tiene que sacarlo, no se ve bien! 

(Nota del protagonista: A saber, el equipo que llevo es una cámara con un 24mm acoplado, un 50mm, un 35mm y un 70-200mm – este es el más grande y medirá unos 13cm- todos ellos perfectamente ubicados en compartimentos aislados de la mochila)
Aquí mi educación me pudo, aunque ya estaba calentito, y el "¡póngase gafas!" solo sonó para mis adentros.
Lo primero que pensé fue en coger la mochila, salir y pasarla tal cual por otro de los arcos de seguridad. Pero me convencí de que no tenía necesidad alguna de calentarme más de lo que ya estaba y aquella "endevidua" no me iba a chafar más el día.
Esa misma educación fue la que hizo que no me plantara más, cogiera la mochila, volviera fuera del arco, sacara todos lo que llevaba dentro, lo colocara en una bandejita y volviera a pasarla por el scáner. Y al recoger nuevamente el equipo del otro lado, el de la interfecta, le dijera ¡que tenga una muy buena tarde!.

Así que, ¡amigos!, si viajan a Madrid con equipo de fotografía, al pasar los arcos de seguridad de la T4 a la vuelta, comprueben si hay una señora de pelo lacio, negro, tamaño medio, con cara de proa de barco, con malas pulgas y con voz de instructor de boxeo en alguno de ellos. Si la ven, prueben a cambiarse para cualquier de los otros.

Menos mal que no llevaba el 150-500, directamente se me hubieran tirado encima.
Y si llevo el trípode, ¿lo considerarían un arma de destrucción masiva?

(Ay Valdivia, cuánto me acordé de ti...)

martes, 16 de septiembre de 2014

Una epístola en la corte de las tecnologías

Pues sí. En este mundo de tecnología y de comunicación electrónica inmediata, parece que todavía las epístolas tienen su hueco, o al menos eso es lo que pienso a raiz de un episodio que me ha ocurrido muy recientemente.

Otra cosa bien distinta es que le hagan el msmo caso..., o sea..., ninguno, que a las misivas electrónicas que hasta ahora había usado.

Al final, la educación y responsabilidad sigue siendo lo que distingue a las personas, las mismas que mandan correos electrónicos por rapidez, epístolas en mano por gusto o necesidad o, simplemente, no mandan nada.

Todavía no se si mi epístola tendrá respuesta. Me daré un tiempo prudencial, y les comentaré.

¡Aaaaamen!


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IFEMA
Feria de Madrid
Avda. del Partenón, 5
28042 Madrid

Señor D. Raúl Díez (Director de comunicación)
Señora Dña. Marta Cacho (Jefa de relaciones con los medios),


15 de Septiembre de 2014




Buenos días (aunque la lean por la tarde).

Pongamos que soy un inversor privado que está planteándose seriamente organizar un "Macro Evento Específico" en IFEMA (Institución Ferial de Madrid). Y pongamos que, aparte de empezar a hacer contactos para conocer condiciones, fechas probables, recursos, infraestructura, etc., quiero ver de primera mano qué tipo de atención y qué tipo de cobertura mediática se haría "en vivo" por la propia IFEMA de un evento cualquiera, ya que se supone que un estándar deben tener.
¿Cómo puedo comprobar las bondades de esos servicios para contrastar lo que me puedan ofrecer en teoría? Pues lo primero que se me ocurre es estar en una Feria de dos formas: primero acreditándome como visitante profesional y segundo como si fuera un medio de comunicación gráfico más, llamemos "freelance" (la mejor manera de opinar sobre algo es probándolo), y eso es lo que he hecho.
Para ello, accedo a la página web de IFEMA, selecciono una Feria (en este caso Momad-Metrópolis), y me dispongo a hacer los trámites para uno y otro registro.
Para el de visitante profesional, en menos de 10 minutos tengo en mi poder un carnet impreso con el que podré acceder a los pabellones de la feria para la que me he registrado. ¡Fabuloso!.
Para la acreditación como prensa (gráfica en este caso) voy al apartado de prensa de la página web, donde encuentro las instrucciones para solicitar acreditación de prensa. Como no tengo "carnet de medio de comunicación", la única opción que encuentro en sus instrucciones es la que dan para un "bloguero"….
"Las acreditaciones de prensa se emiten exclusivamente a los medios de comunicación. En el caso de los blogueros es necesario que soliciten previamente la acreditación, vía correo electrónico, incorporando todos los datos personales y enlaces al blog. El Departamento de Comunicación de IFEMA se reserva el derecho de autorizar dicha acreditación, tras valorar los contenidos, calidad y repercusión del blog".
No es que sea un bloguero, pero usaré esa vía y les explicaré mis particularidades.
Por tanto, como soy un niño bueno y me gusta seguir al pie de la letra las instrucciones, que para eso están, localizo al responsable (la responsable en este caso) jefe de prensa de la feria seleccionada (según las propias instrucciones que dan en su página web) y respetuosamente  el 15 de Mayo de 2014 le dirijo un mail diciéndole que voy a estar en la Feria Momad-Metrópolis (a celebrar en la segunda semana de Septiembre) como visitante profesional, y que además, me gustaría cubrir el evento a modo particular como fotógrafo, para lo cual les solicito la acreditación correspondiente, ofreciendo gustosamente entregarles las fotos que haga durante la Feria para que las puedan usar para su propio uso si las consideran merecedoras de ello.
Pasan los días y no tengo respuesta alguna.
El 25 de Julio, y dado que seguimos sin respuesta, reitero el correo original, solicitándoles un pronunciamiento al respecto.
Siguen pasando los días..., sigo sin tener respuesta.
Estamos en la semana de la Feria Momad-Metrópolis. Seguimos sin respuesta. El día 9 de Septiembre (la Feria empieza el 12) reitero los dos correos anteriores:
Buenos días.
Agradecería me facilitaran respuesta respecto de la petición de acreditación enviada y que reproduzco a continuación (…).

En caso de que no la acepten, tan fácil como decirlo.
En caso afirmativo, favor de indicar si necesitan alguna documentación en particular.

Gracias.
Juan Fco. Sanabria

Solo pido una simple respuesta, afirmativa o negativa, no creo que sea tan difícil.
¿Estarán mal las direcciones de correo?

No, no…, no estaban mal. Menos de un minuto después de enviar este último mail, recibo respuesta de la jefa de prensa:
Out of Office: Acreditaci​ón de Prensa

Nuria de Miguel
9 de sept
para mí

Hasta el miércoles 17 de septiembre no tendré acceso frecuente a mi correo.   Para acreditaciones de prensa e información de la pasarela MBFWM, puede consultar la web  www.mbfwmadrid.ifema.es en la sección de Prensa o llamar al telefono xxx  Para otros temas de prensa  de MBFWM, puede llamar a los teléfonos xxx,  xxx Para otras cuestiones urgentes, puede contactar con la dirección de Comunicación de IFEMA en el teléfono xxxx.    Muchas gracias,  Nuria de Miguel  Jefe de prensa 

¡Y yo preocupado por la tecnología!
No solo sigo ignorado, sino que parece que lo único que le importa a esta jefa de prensa es la Feria MBFWM (Mercedes Benz Fashion Week Madrid). ¿Y las otras?...., ¿Y yo voy a confiar en alguien que no se si después va a dar cobertura adecuada a mi inversión?.
Intento jugar una última carta, siempre dentro del procedimiento que la propia IFEMA ha establecido, y reenvío el último correo con su historial al coordinador de prensa y a la secretaria de la dirección de comunicación (el director de comunicación y la jefa de relaciones con los medios no publican sus direcciones de correos en la página web aunque sí aparecen elegantemente relacionados).
Estoy escribiendo estas líneas y no he tenido el gusto de conocer ninguna respuesta, impresión, o lo que sea de "alguna" de las personas a las que he dirigido un correo para este tema.
Por tanto, y pongamos que sigo siendo el mismo inversor, les puedo garantizar que tengo muy claro donde no realizaría "Mi Evento".

No he estudiado comunicación, ni periodismo (o ciencias de la información), ni nada  parecido, pero creo que hay unas mínimas normas de funcionamiento y cortesía que en una dirección de comunicación deben vigilarse y cumplirse, especialmente porque nunca se sabe quién está detrás de un correo aséptico o una llamada anónima interesándose por este o aquel servicio, y porque la dirección de comunicación es la que proyecta la imagen de una organización al exterior, o al menos eso debería hacer.
Señor D. Raúl Díez (director de comunicación), y señora Marta Cacho (jefa de relaciones con los medios), a ustedes como máximos responsables no les puedo dar las gracias por su respuesta a mi petición (ya fuera afirmativa o negativa) porque no la tuve en ningún momento,  no les puedo felicitar por la atención dispensada a este mortal que quiso ver de primera mano cómo evoluciona sus ferias…, pero sí les puedo dar las gracias porque he visto lo que NO se debe hacer desde el punto de vista de proyección de imagen de una organización al exterior.

Así y todo, les deseo toda clase de buena suerte, y que les dure.

Sin otro particular,
Juan Fco. Sanabria

Ah!, para su información: Estuve en la Feria. Entré como  visitante profesional. Y, además, llevaba colgada al cuello una estupenda acreditación de prensa que me permitió hacer bastantes fotos (que por supuesto no les voy a facilitar).

miércoles, 23 de julio de 2014

Huellas.

Cuando vemos una película que nos gusta y tiempo después (incluso años) nos preguntan por ella, independientemente de que seamos capaces de recordar la trama y el argumento, siempre recuperamos, desde algún sitio de nuestra mente, determinadas imágenes, escenas o secuencias, de una forma impetuosa y prioritaria. Son esas imágenes que nos han "calado" y que han pasado a formar parte de nuestra colección del intelecto y la consciencia como lo que realmente destacamos, lo que realmente nos llevamos para nuestro aprovechamiento personal de esa película.
Cuando esas imágenes afloran, nos sentimos nuevamente conectados con la parte de nuestro aprendizaje vivencial que se forjó con ellas.
No es la primera vez que oigo un: "…esa película me marcó".
Eso significa que esa película ha sabido "llegar" a alguna parte de nosotros que estaba carente de orientación en algún sentido, o que teniendo esa orientación ayudó a abrir puertas, cerrar puertas, alumbrar sombras…, en definitiva seguir avanzando, o decidirnos a avanzar,  con el convencimiento de disponer de más fuerza y seguridad hacia aquello que realmente nos interesa.
Pero es solo una película.

En mi deambular (primero) y caminar (después) por el sendero de lo que sigo construyendo como Mi Historia, hay muchas cosas que han enriquecido mi equipaje personal. Solo algunas de ellas las considero tesoros, y como tales las guardo en un sitio muy especial.
En mi mente, que al final es el mejor sitio donde puedo guardar los tesoros de mi vida, tengo dos vitrinas especiales. En una guardo momentos y en otra personas.
Momentos y personas que han hecho que hoy sea como soy, que han aderezado las distintas escenas de mi vida, y que han orientado de una forma u otra como salvar las distintas encrucijadas en las que a diario me tropiezo.
Nuestra mente es un ordenador muy selectivo y exquisito. Cuando por cualquier razón se invocan cualquiera de esas imágenes de momentos o personas siempre muestra una imagen principal, la que "marca", y una serie de imágenes a su alrededor vinculadas a la principal, que pueden ser de un mismo momento o de una secuencia temporal. ¿Son todas? No. Ya se ha encargado él de desechar las de relleno. Solo muestra las que tienen marca vital en función de lo que nuestras emociones hayan catalogado.
Considero un ejercicio sano el dar un vistazo de vez en cuando a mis vitrinas y cargarme de su energía, porque esos momentos y personas no están olvidados. Están vivos y me acompañan siempre gracias a la riqueza del razonamiento y los sentimientos.
Ahora, mientras escribo, estoy dando un repaso rápido a algunos de mis trofeos, y tengo una sonrisa dibujada en la cara:
-       Por supuesto mi Madre: tiene un capítulo especial.
-       Por supuesto mi Padre: tiene un capítulo especial.
-       Mi primer día de colegio.
-       Don Antonio. Mi primer maestro con apenas 5 años. Una persona seria, estricta, pero íntegra y de las que marcan camino.
-       El día que mis padres me regalaron "mi Timple", y que según lo cogí en las manos me puse a "furrusquiar".
-       El día que mi padre fue al colegio a buscarme para que nos fuéramos a la playa.
-       Don Francisco. Mi primer profesor de inglés y gracias al cual tengo la absoluta seguridad de que lo que sé de ese idioma se forjó en sus dos años de clase. La primera vez que ví personalizada la vocación. Lo que ha venido después solo ha sido variantes de lo mismo.
-       El fatídico día en que me "quitaron" las amígdalas, y que fui a la consulta con dos pistolas enfundadas en una super cartuchera cual más valiente de los sheriffs que se pueda imaginar.
-       Doña Rosario. Mi profesora de pintura. Tres años de la EGB en que prefería no ir al recreo y aprovechar esa media hora en seguir sus indicaciones y aprender el maravilloso mundo de los colores y las formas.
-       Mis salidas solitarias en bici, después de haber estado reuniendo durante algo más de un año para poder comprarla. Casi todos mis "amigos" tenían una super "Chopper" con 2 velocidades. Yo tenía una BH monotubo de piñón fijo, con la que me llegaba hasta Ingenio (ellos no salían de la calle en la que vivían).
-       El primer día de Universidad. ¡que locura!
-       Mi primer día de trabajo.
-       Don Lorenzo. Mi Jefe, por excelencia. El Don ya formaba parte de su nombre. Profesional donde los haya.
-       El día que conocí a la persona que desde entonces me acompaña en la aventura de mi vida.
-       La cara de emoción de mi padre cuando le dije "¡que vas a ser abuelo!".
-       Las reacciones de mis hijas mientras las enseñaba a montar en bici.
-       El día que descubrí lo maravilloso de la naturaleza sumergida.
-       La orla de Bachiller de mi hija Rita.
-       … hay muchos, muchos más…
Esta misma semana he abierto la vitrina de momentos para guardar uno que viví el fin de semana pasado y al que le he dedicado una entrada en mi blog: La primera vez que ví a mi hija Sara actuando y bailando clásico haciendo "puntas". Indescriptible.
Hoy, con todos los honores, abro mi vitrina de personas y guardo a buen recaudo en su interior, para mi disfrute recurrente, y en un hueco que ya le venía reservando, a una de esas que dejan huella (según la R.A.E. "dejar impresión profunda y duradera").
Una persona que se incorporó a mi camino con mucho desparpajo. Que sigue con más desparpajo todavía y que amenaza, por suerte para todos los que la conocemos, con seguir siendo tal cual.
Una persona motivadora cien por cien, absolutamente positiva, alegre, de las que pensamos que siempre hay un lado bueno, siempre hay luz, aunque haya que buscarla. Transparente y sincera. Loca y cuerda.
Una persona que, en lo que a mí respecta, sembró una inquietud y dio forma a ideas sueltas almacenadas, haciendo que fuera capaz de ordenarlas, estructurarlas, ponerlas en funcionamiento y, lo que es mejor, usarlas para mi disfrute.
Ana, Anita, Ana (Orantos para más señas): Desde ya tienes Tu sitio en mi humilde vitrina de personas. Ya formas parte de mis tesoros.
Con tu permiso (¡qué demonios, y sin él también!) accederé a él de forma reiterada cada vez que me acuerde de ti, de tus enseñanzas, de tu filosofía, de tu forma de enseñar…, de tu forma de ser. Y si los caprichos de la vida, que al final son los nuestros, permiten que con el tiempo nos sigamos cruzando, me sentiré más privilegiado (ya lo soy).
Solo una palabra lo puede resumir: GRACIAS.

Y ahora, cierra los ojos, y hasta donde tú te permitas, recibe mi más cariñoso y espachurrador abrazo. Revívelo cada vez que lo necesites.

lunes, 21 de julio de 2014

Plas, Plas, Plas...

Este fin de semana pasado he acudido a la cita anual con el Espectáculo que los alumnos de la escuela de danza Ruben T. ofrecen a familiares, simpatizantes y amigos cada vez que finaliza un período lectivo de preparación.
Cada año una historia nueva, una coreografía nueva, una música nueva. Todo ello sumado a las ganas renovadas de los implicados, hace que el producto final sea altamente satisfactorio.
¿Alguna vez se han preguntado cómo se ve el teatro desde el escenario en plena ejecución? ¿Realmente se ve, o los bailarines están tan metidos en su historia que no llegan a percibir en su totalidad la inmensidad de ojos que tienen apuntándoles?
¿Cómo se sentirían ustedes haciendo una tarea, la más simple, pero sintiéndose observados por, digamos, 1000 ojos?. Si, mil ojos pertenecientes a unas mentes que no piensan igual ni por asomo. Unas mentes de personas completamente diferentes, con sus situaciones, condicionantes, preferencias, gustos, estados de ánimo, predisposiciones, problemas, preocupaciones…, etc.
Observados, incluso analizados, por multitud de cristales de multitud de colores. Todos con una opinión, buena o mala, positiva o negativa, constructiva o destructiva, pero opinión, y respetable al fin y al cabo.
No es fácil. Y ese es uno de los valores añadidos que tiene el aprendizaje en una disciplina como la que comparten los que participaron en el espectáculo de este año. Si, aprendizaje. Del que no se aprende en libros. Del que solo se aprende experimentándolo, primero a pequeños pasos, y después con total libertad y autonomía, pero siempre de la mano de un buen guía que te sepa aislar de lo prescindible, que te sepa involucrar en lo importante, que te sepa llenar de motivación, que te enseñe a caminar por ti mismo.
Llevo ya algunos años asistiendo puntual y diligentemente a la cita de final de curso, y cada año palpo esa evolución de la experiencia en los alumnos casi como si pudiera tocarla con la mano. Este año más todavía. He visto alumnos que empezaron hace algunos años haciendo una tímida entrada, quizás algo desconcertada, en un número primerizo, y que hoy evolucionan en el escenario con una compenetración en la coreografía y la música que denotan una proyección de las que muchos "artistas" quisieran beber. Sincronización, expresión, ímpetu, compenetración, sentimiento…, son solo algunas características al azar del cargamento de profesionalidad que ya van acumulando y demostrando.
Permítanme ser egoísta y reservarme un hueco en estas líneas para hablar en primerísima persona.
Mi vinculación a esta escuela viene de la mano de mi hija Sara, que hace algunos años ya nos convenció de que "bailar" era lo que le gustaba. Creo que aceptar su petición fue una de las mejores cosas que hemos hecho. Que su desarrollo fuera en la escuela de Ruben, creo que ha sido otro de los aciertos.
Tengo un momento guardado en una vitrina muy especial de mi mente. Esa vitrina que solo abro para poner a buen recaudo esas cosas que nunca olvidaré, esas obras de arte de tu existencia que aflorarán como recuerdos cada vez que quieras y que te hacen sentir orgulloso de lo que has sido, o que te han marcado hitos en el camino de tu vida.
Ya en la segunda parte del espectáculo comenzaba la escenificación de una de las coreografías:
Unos alumnos que entran a clase de baile, se colocan dispersos haciendo grupitos, coros y entablando conversaciones de jóvenes mientras hacen estiramientos para una supuesta clase de baile clásico. La profesora que entra y que pausadamente observa a todos los alumnos haciendo una indicación aquí y allá, hasta que a un toque de palmas todos los alumnos se ponen de píe y se colocan siguiendo un patrón determinado ya aprendido. A la voz de "plié", se inicia el baile…
Y solo fue entonces cuando fui consciente de algo maravilloso. Frente a mí, a no más de 10 metros, los bailarines se elevaban grácilmente 10 cm sobre el suelo, moviéndose elegantemente.  Y … ¡Si!, ¡estaba viendo por primera vez a mi hija hacer "puntas"!, ¡bailar clásico!. Perdí la visión del espectáculo unos segundos por una inoportuna nube acuosa que se me puso en los ojos atada a un leve dolor en la garganta que no la dejaba marchar. Lo confieso, mi mente hizo un zoom exagerado, creó un viñeteado alrededor de los movimientos de Sara y lo único que era capaz de ver de forma nítida era su evolución. El resto de bailarines quedaron relegados a un círculo desenfocado. En los siguientes segundos ese Zoom se fue abriendo y pude, por fín, contemplar la escena en todo su magnífico conjunto. Desde entonces mi vitrina de imágenes tiene un tesoro más.
No sé si alguien más ha experimentado esa sensación en algún momento. La mía ya está guardada y a buen recaudo.
Y esto va por todos: Creo que es el mejor colofón al trabajo bien hecho, al disfrutar con lo que haces, a la dedicación, a sobreponerte a altibajos, cansancio, agotamiento, problemas y demás inconvenientes, al aprendizaje bien guiado y magistralmente inculcado.
Este año hubo un reto añadido: era un musical de diseño propio del "maestro Ruben". Y a la vista está el resultado: una coreografía impecable, una música totalmente oportuna y exquisita, una guión y puesta en escena magistral, un vestuario selecto y perfectamente expresivo, una escenografía de cuento…, y magia en el aire.
Solo pongo un pero: se me hizo corto.
No sé si nuestros hijos bailarán bajo el mar o en la calle, o … ¿importa acaso?.  Solo sé que bailarán y que quieren seguir bailando. Eso es arte, es cultura, es una forma de educarse para la vida. Y mientras sigan teniendo un guía como el que hasta ahora han tenido, el buen camino está garantizado.
Mi agradecimiento a todos los implicados que nos hicieron vivir tan emocionante momento: Mis felicitaciones por la joya que nos han dejado y por el esfuerzo y dedicación en compartirla.
Y a ti Sara…, ¡qué quieres que te diga mi niña!.

viernes, 18 de julio de 2014

Motigrafía


Un reto.
Venciendo barreras.
Completamente ilusionado y motivado.

Compartir lo que sabes: es la mejor manera de crecer.

http://fotograncanaria.org/motigrafias/