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domingo, 2 de julio de 2017

F8 - B19: A MI "IV PROMOCIÓN GRADO DE FISIOTERAPIA 2013-2017"




¡Ay, mis niñ@s!
Ayer estuve, como parte interesada, en el acto de entrega de sus Orlas, las de la IV Promoción del Grado de Fisioterapia 2013-2017 de la ULPGC.

Y he de confesarles, que al poco de comenzar el acto me asusté. Un tórrido y oscuro pensamiento me vino a la mente: ¡¿qué demonios han estado haciendo en los últimos cuatro años?!.

Después de ver que...
- los alumnos se dedicaban en horas de clase a cantarle serenatas a su profesora para "sobornarla" y pedirle favores...,
- que algún profesor se dedicaba, ya no se si en horas de clase o no, pero era contagioso, a cantar "mi carro me lo robaron..." a modo de versión desnutrida de algo que quería ser la versión más tenebrosa de Metallica, AC-DC o yo que sé...,
- que el maestro de ceremonias se pasaba todo el rato intentando encontrar el desequilibrio de un orden no pactado, no encontrando cosas que no había perdido y mirando todo el rato con gestos espasmódicos a no se que "niña" del fondo que parece ser se ocultaba detrás de las luces..,
terminé por llevarme con desquicio las manos a los pelos de la cabeza..., (bueno, solo las manos a la cabeza porque ya no me quedan pelos) preguntándome ¿PERO Y ESTO QUÉ ES? 
Yo pensaba que los últimos cuatro años habían estado estudiando, y ahora se me estaba derrumbando esa idea en forma de cristales rotos y a golpe de rumba.

Poco después entendí la realidad de lo que estaba pasando. 
Solo faltó que su madrina, su padrino y su maestro de ceremonias hablasen para entender lo que realmente había pasado en esos cuatro años. Fue entonces cuando esos cristales rotos se recompusieron formando ahora una hermosa vidriera de muchos colores y esperanza.

No fueron solo palabras.
Me quedo con algunas grandes reflexiones que nos regalaron.
- Como ellos mismos dijeron, la palabra, la escritura, es una dimensión plana, y al igual que los conocimientos escritos solo adquieren su verdadera dimensión cuando ustedes como alumnos le dan sentido al hacerlos suyos y darles su interpretación.
- Comparto la idea de que es una promoción que vino de fábrica con una enseñanza ya aprendida, la humana, y con buena nota, lo cual ha ayudado muy mucho a que la travesía por los recovecos de la Fisioterapia haya sido mas interesante, especialmente por la parte de trato humano que deviene hacia los pacientes.
- Se habló de que ser fisioterapeuta lleva una condición intrínseca, la de "escuchar", pero no solo para saber lo que nos dice el paciente, sino "cómo" lo dice, en palabra y en gestos, cómo saber leer donde no se ha pronunciado palabra, y cómo saber entender lo que realmente se quiere decir, no lo que se articula.
- Se habló de dar el 100% aunque las condiciones parezcan totalmente contrarias. No conformarse con menos, siempre darlo todo, porque se deben al trato que brindan, y tratan con personas. Personas que han puesto esperanzas en ustedes, y si ellas han apostado por luchar, ustedes deben ser sus líderes, y guiarles hacia la victoria. Esto se lo deben a sus profesores, que todo este tiempo han compartido con ustedes su conocimiento en la esperanza de que el mismo se transmita y enriquezca.
- Por último, me percaté de un hecho casi insignificante, pero muy poderoso, y que es una muestra de lo grande que son. Como les decía su padrino, "hoy dejan de ser mis alumnos y pasan a ser mis compis, hoy dejan de ser mis alumnos y pasan a ser mis colegas de profesión". ¡Qué grande! ¡Y lo decía con la boca llena!. Un segundo de diferencia entre ser un proyecto y ser una realidad. 
También me quedo con la afirmación que hizo de que era vuestro padrino, "y por eso les estaré vigilando".

Ustedes como alumnos, después de bregarse en mil batallas en la ESO, después de curtirse en mil combates cuerpo a cuerpo en el Bachillerato, y sintiéndose victoriosos y gallardos, desembarcaron a todo tropel cual corsarios bucaneros en las costas de la Fisioterapia, dispuestos a la conquista del mayor de los tesoros que por allí se escondía: el conocimiento de una profesión. Y lo querían conquistar fuera como fuera, empleando incluso artimañas de bucanero a golpe de descarga.
Pero no contaron con que los defensores de ese conocimiento estaban más que preparados para ese ataque y para más. Como piratas acorralados tuvieron que experimentar el amargo sabor de una derrota que luego se tornó victoria, gracias precisamente a quienes los derrotaron. Y así fue como, con una gran dosis de humildad como única receta, aprendieron la primera de sus grandes lecciones: la amplitud que puede alcanzar cualquiera de sus decisiones. El aceptar la responsabilidad de las mismas. Y reconocer cual es su verdadero círculo de influencia.
Creo que todos coincidirán en que esa gran primera lección posiblemente fue el detonante de lo que, al final de su curso formativo, estábamos pudiendo comprobar: si no la mejor, una de las mejores promociones que han salido, una promoción digna de mérito, volcada en su profesión y con ganas de elevar la Fisioterapia al reconocimiento y consideración que se merece.
A las promociones que vienen detrás solo les digo una cosa ¡Supérenlo!. No es una amenaza, no es una advertencia. Es un reto.

Me gustaría aprovechar la ocasión para dirigirme a Elisa, Ismael y David, como profesores que han sido de esta promoción (además de su madrina, padrino y maestro de ceremonias respectivamente), para transmitirles en mi persona, y creo que en el nombre de todos los padres que ayer estábamos allí, solo una cosa:
¡GRACIAS!
Es una palabra corta, pequeña, pero posiblemente sea la única que pueda recoger y encerrar todo lo que se pueda expresar dentro de un sentimiento de gratitud.
De todas las cosas que ayer vi hay una que quiero destacar. Que el buen humor y la diversión no está reñido con la disciplina, la responsabilidad y el aprendizaje.
Ustedes como profesores han demostrado a lo largo de todos estos cuatro años, que se aprende mejor cuando crees en lo que estás haciendo y cuando te estás divirtiendo con lo que estás haciendo.

No habrá palabras ni tiempo en este mundo para agradecerles que, además de los conocimientos propios de sus estudios, hayan enseñado y transmitido a nuestros hijos, ¡y de qué manera!, algo que no está en ningún plan de estudio y que desgraciadamente en muchas profesiones brilla por su ausencia: ¡PASIÓN!. 
Ustedes rebosan pasión por lo que hacen: ¡bendito el día en que empezaron a contagiar a nuestros hijos!
Hay un hilo muy fino entre tirar la toalla y decidir buscar otra alternativa. Hay un hilo muy fino entre la inmunidad o el contagio ante sentimientos derrotistas. Y es absolutamente seguro que ese hilo no se traspasa ni rompe si llevas contigo esas dos cosas que ustedes magistralmente han sabido depositar en sus alumnos:
- Buen humor, a la hora de afrontar su cometido.
- Pasión, por lo que hacen.
Ayer en la sala se respiraba ambas cosas. Me sentía pletórico y orgulloso.
Estoy seguro que esa medicina es la que ha hecho que muchos de los que se plantearon dejarlo, se sobrepusieron y siguieron adelante, y creo que por suerte para la Fisioterapia.

Desde la Fila 8, butaca 19 de la sala, les digo lo que finalmente vi ayer.
Vi 62 personas que, una a una, iban subiendo al escenario como alumnos y que después de un efusivo abrazo por parte de ustedes, salían siendo "compañeros de profesión". No era un abrazo de despedida. Era un abrazo de Bienvenida, y se notaba. Eran abrazos dados por ustedes, profesores, como verdaderamente se da un abrazo que se siente: primero mirando a los ojos, después acogiéndolos en sus brazos abiertos, para terminar cerrándolos con un abrazo sentido, lleno de valentía y de ternura, lleno de ilusión y esperanza, invitándoles y acompañándoles a entrar en su nueva aventura. Les honra como personas, les hora como profesores, les honra como seres humanos que son.
Sigan siendo como son. Sigan contagiando a las generaciones y promociones venideras.


Y a ustedes, mis Piratas, solo quiero gritarles una cosa: ¡¡AL ABORDAJEEEEE!!. 
Si, si, al abordaje. ¡Izad la mayor!, ¡soltar velas!, y con rumbo firme partan hacia el descubrimiento de su futuro profesional, llevando en sus bodegas y en sus corazones el mejor de los tesoros que hayan podido anhelar: la pasión trasmitida, la alegría de vivirla, y grandes dosis de humanidad.
Vuestros profesores creen en ustedes. Yo creo en ustedes. ¡Crean en si mismos! y lleven la nave de la Fisioterapia a todos los puertos en que se les requieran, contribuyendo a su divulgación y crecimiento. El de ustedes, también.

Ahora, si quieren, pueden hacerme la tan temida pregunta que planteaban en su vídeo de presentación.
- ¿te pondrías en nuestras manos?
- ¡SIN DUDARLO!

¡Feliz travesía, mis valientes!.



domingo, 25 de junio de 2017

Diferentes

Ayer fui a ver a Juanillo, mi "santo Patrón". Hacía tiempo que no iba a verle.
Estaba sentado en un banco a unos 20 metros de él cuando veo que se acercan hasta el pié de su trono una pareja, asumo que matrimonio, que empujaban una silla de ruedas en la que iba un muchacho de  unos 20 años..., un muchacho diferente.
Quedaron de pié junto al trono sumidos en sus pensamientos y plegarias, y los ojos del muchacho, medio encerrados, medio abiertos, casi perdidos, luego encontrados, gobernados por movimientos espasmódicos de una mente posiblemente lúcida pero caprichosa, intentaban mantener su foco sobre la figura erguida del santo a pesar de que su cabeza se empeñaba en hacer giros y movimientos incontrolados.
El muchacho, con una voz suave, arrastrada pero clara, como si de un sueño despertara y llamando a la figura inerte que tenía delante para que le prestara atención, en un tono justo de casi súplica dice ¡San Juan!
Transcurridos tres segundos que parecieron horas, y al no obtener respuesta, con la misma cadencia de voz,  misma intensidad y con la misma suavidad pero reclamando más la atención de su hasta ahora impasible interlocutor dice: ¡oye!
Era una llamada de atención, un "¡oye, que tengo que decirte algo!", y el silencio cobró más importancia aún.
Transncurridos unos segundos interminables, mientras su cabeza inquieta seguía haciendo movimientos aleatorios, impredecibles, y sus ojos intentaban mantener la vista en algún sitio que posiblemente ninguno de los presentes seríamos capaces de ver, su voz, esta vez rendida, en tono más bajo, construyendo una súplica en toda regla, dio forma a un ¡perdóname!

Sus padres, de forma instintiva, se limitaron a apoyar sus manos en su hombro a modo de ¡estamos aquí!, ¡estamos contigo!.

Fue lo único que dijo. Su repertorio fue ese. De su boca no salió ni una palabra más en todo el tiempo que estuvieron en el recinto. 

Su ultima palabra fue una losa que hizo callar cualquier pensamiento que pudiera estar formándose en ese momento en cualquiera de los presentes.
"San Juan"..., ¡oye!..., perdóname. 
Cuatro palabras, tres pensamientos. ¡Todo un mundo de sentimientos!.
¡Qué podía estar pasando por esa cabecita para llegar a expresar tanto contenido con tan pocas palabras! 
¿De qué tenía que pedir perdón?
Es algo que todavía hoy sigo pensando, y no consigo en mi mente, supuestamente lúcida, encontrar una respuesta que me satisfaga o que, al menos, me de una razón para entenderlo.
Era una persona diferente, aunque, sinceramente, ya no sé si él es el diferente, o los diferentes somos todos los demás.

Pd:  De muchos es sabida mi afición a la fotografía y ésta, posiblemente, es la primera de las entradas que hago sin publicar una foto hecha en el momento. Por supuesto que llevaba la cámara conmigo, pero no hice fotos. Hay momentos en los que lo que estás viendo debes beberlo en toda su intensidad por mucho que te gustaría plasmarlo en una fotografía. Lo lamento por los puristas que dicen que esos momentos no se pueden dejar escapar. Bueno, la diferencia también está en la forma de entender el respeto.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Fotógrafos Invasivos

La cara de La Sirenita no puede expresar mejor lo que debe estar sintiendo.

¿Se acuerdan de lo que era un enciclopedia?
Si, queridos míos, en una época no tan lejana existían unas cosas que se llamaban Enciclopedias. Unos libros más o menos "gordos" en los que se resumía con palabras y con imágenes el conocimiento sobre muchos aspectos: geografía, historia, arte...
Imaginemos que quisiéramos saber qué era eso de la estatua de La Sirenita (The Little Mermad).
Acudíamos a una de esas estrepitosas enciclopedias y encontrábamos una imagen que un fotógrafo había tomado posiblemente sabiendo de antemano donde iba a ser publicada, con un ángulo estudiado, en muchos casos pensando el momento del día idóneo, etc. Y junto a esa imagen nos encontrábamos una explicación con las razones de su existencia, su historia, etc.

Después llegó Internet, y todos esos libros quedaron difuminados en la "red", al alcance de todo el que pudiera tener una conexión y consultarlo. Ganamos en cantidad de información, pero esa inmediatez posiblemente hizo que perdiéramos en calidad de mucha de esa información.
Si queríamos consultar la misma cosa (La Sirenita), nos encontrábamos con multitud de imágenes de lo mismo, se podría decir que había donde escoger, aunque fueran muy dispares. Y en cuanto a su historia, pues bueno, aquí había que empezar a cribar y a seleccionar qué fuentes eran verdaderamente buenas y cuales de pobre contenido.

Pero he aquí que eso que llaman "desarrollo" hizo que el ego del ser humano quisiera participar cada vez más en la catalogación del universo (si, es que el hombre es un ser que se divierte mucho catalogando cosas), y qué mejor que hacerlo que no consultar a nadie, sino se uno mismo el que lo cuente.  Así que uniendo una buena dosis de turismo, y una cámara fotográfica, nos encontramos con miles de catalogadores que viajaban por todo el mundo, y los que lo hacían a Dinamarca, por ejemplo, colgaban sus "propias" fotos de La Sirenita, y se atrevían a poner sus propias explicaciones, en muchos casos desvirtuadas por su nefasta interpretación.

Entonces ese ser humano tan dado al "yo más", se dio cuenta de que era uno entre tantos que hacían lo mismo, y eso no podía ser: tenía que tener algo de protagonismo, que "para eso había ido".
Y fue entonces cuando, ávido de catalogar cosas, se pasa al "yo estuve allí", y para que no lo pongan en duda, en todas mis fotos voy a empezar a aparecer yo primero, en primer plano, y allá en el fondo esa "cosa" que estaba allí. El protagonismo ahora ya no lo tenía la figura de la Sirenita (que con suerte ocupaba un cuarto de la fotografía), sino el que hacía la foto que para eso había ido hasta allí y se adueñaba del primer plano.

En este momento se instituye un punto de inflexión en la forma en que los seres humanos cuentan sus viajes:
- Antes cuando tus familiares, amigos, conocidos, etc. te mostraban sus fotografías de viajes (pongamos a Dinamarca), te mostraban las fotos y veías los canales, el City Hall, el castillo de Kronenburg, La Sirenia, los carriles bici, etc.
- Ahora, cuando tu familiar o amigo te las enseña lo que ves es a tu amigo en el canal, a tu amigo con el City Hall muy detrás, el cabezón de tu amigo casi tapando la imagen del castillo de kronenburg, tu amigo en La Sirenia, y tu amigo en la cabeza de pelotón de un grupo de ciclistas...

Pero es que hay más.
Como bien decía José Luis Valdivia en una charla-entrevista que mantuvimos hace algún tiempo, hay una parte de la fotografía se está volviendo más granel y más invasiva: "Y lo es porque va ligado a otro fenómeno que es el turismo de masas. Cuando tienes hasta las narices a un campesino que está arando con sus bueyes en cualquier lugar de cualquier país del mundo, en la que por tener algo medianamente atractivo en la zona, se te bajan de una guagua 200 turistas, te enchufan 200 cámaras, y se convierte en una especie de mono de feria, lo más normal que le apetezca al colega campesino es coger una piedra y liarse a pedradas con los 200. Hay que entender eso. 


Lo peor es que no haya educación o empatía por parte de los 200, ni entendimiento Que se bajen creyendo que tienen todo el derecho porque alguien les ha convencido que son señoritos venidos del “primer mundo”. Que llevar una cámara o teléfono les da autoridad para hacer lo que les venga en gana. Y como no han dejado el ego, ni la prepotencia, ni la soberbia en la puerta de su casa antes de salir de viaje, van imponiéndose".





¡Dios mío! ¡Y no se cansan...!



Desgraciadamente, ya no vale con que el "individuo" sea el que haga la foto, ya no vale con que el "individuo" salga en la foto, ahora parece que lo que empieza a molar es ser el más chachi y original haciendo algo que le de aún más protagonismo que el propio motivo inicial de la fotografía, y, como mínimo, tienes que aparecer tocando a el elemento en cuestión (en nuestro caso La Sirenita).

¿Por qué les cuento esto?
Porque he podido comprobarlo en la triste realidad.
He estado en Dinamarca y he ido a visitar a La Sirenita. Nótese que he dicho "he ido a visitar", puesto que tengo claro que el que está de prestado soy yo y el que tiene que mantener respeto ante todo soy yo (¿o ustedes aceptarían que un invitado les montara un pollo en su propia casa?).

No se si ha cambiado o no, pero puedo asegurarles que La Sirenita tiene una cara de "asco" y de "hastío" que no puede con ella, y la entiendo perfectamente.
Después de estar bastante tiempo sentado viendo como aparecían hordas y hordas de turistas de todas las nacionalidades que corrían desesperados, poniendo incluso en peligro sus vidas por saltar de una piedra a otra para quedar más cerca, para poder hacerse la foto "tocando" a La Sirenita, me imagino que lo único que a Ella le apetecería es poder soltarse de sus anclajes y zambullirse y desaparecer en el mar alejándose definitivamente de eso que llamamos mundo civilizado.

Y el colmo fue cuando dos Imbéciles, haciéndose los valientes y originales ante sus respectivas parejas, se saltan las piedras y se suben a La Sirenita, manoseándola mientras las respectivas les hacían las fotos de su hazaña.





Lo curioso es que si les increpabas por lo que estaban haciendo, mas se reían y maldito el caso que hacían. Lo entendías cuando te dabas la vuelta y veías a todo un enjambre de turistas riéndose y aplaudiendo la osadía.

Imbeciles los que se subieron, e imbéciles los que aplaudían.
Me juego cualquier cosa a que ninguno de los dos IMBÉCILES que se subieron a La Sirenita tienen la más mínima idea de su historia, solo era un juego más en su colección de estupideces.

Después nos quejamos cuando queremos ver algo y vemos que ya no está, o que está encerrado protegido con mil medidas de seguridad que nos impiden admirarlo.




martes, 9 de agosto de 2016

Chiquillos malcriados.



He tenido un sueño.


Imagínense lo siguiente….


“¡Buenas noches!, ¡Hoy han venido a divertirse al Hormiguero Albert Rivera, Pedro Sánchez, Mariano Rajoy y Pablo Iglesias!".
Aplausos, gritos, aclamaciones.., y cuatro personajes que entran al plató saludando con la mano en alto y risas en la cara como si fueran a dar un concierto en un estadio repleto de fans.

Así comenzaría el alegato de Pablo Motos en una edición especial de su conocido programa nocturno.
Y lo normal sería que, esos cuatro invitados se sentaran a su mesa para, como si no hubiera pasado nada, echar unas risas y dejar patente lo buen coleguitas que son entre ellos, con más o menos gracia, con más o menos postureo, pero coleguitas al fin y al cabo.

Pero imagínense que en esa edición especial, el Motos, en su idea constante querer innovar su fórmula, comete el “error” de solicitar a alguien del público que se convierta en portavoz y que le plantee a los invitados preguntas a modo de una especie de “entrevista”.

Y pongamos que me toca…, así que…, vamos al tajo.

Hechas las presentaciones, que mis padres me enseñaron a ser educado ante todo, la entrevista podría comenzar así.

Buenas noches caballeros. Me gustaría pedirles solo tres cosas.
La primera, que escuchen y atiendan lo que tengo que decirles, y si tienen algo que objetar, háganlo al final que yo con gusto seguro que sí les escucharé y atenderé dejándoles que se expresen.

La segunda, permítanme decirles algo que no se si les alcanzará a sus prodigiosas y privilegiadas mentes, pero lo voy a intentar.
¿Saben ustedes lo que significa la palabra Inútil?. Tranquilos, no intenten responder, no les voy a hacer pasar el mal trago de decir cualquier improperio y que después se conviertan en protagonistas una vez más del ridículo televisivo en los programas de zapping y similares.
Inútil significa “No Útil”. ¿van entendiendo?.
“Que no trae o produce provecho, comodidad, fruto o interés. Que no puede servir ni aprovecharse en alguna línea.”
Dicho esto, aquí ya podría acabar esta entrevista e irme para casa, porque las evidencias son muchas y notorias. Pero no me voy a quedar con las ganas de decirles algo.
¡Son ustedes unos chiquillos malcriados!., que no tienen respeto alguno por los miles de ciudadanos que les han votado. Si de mí dependiera les daba a cada uno dos buenos bofetones (que no bofetadas) en todo el carrillo que les haría aterrizar sus "membas" en la mesa. Cogería a cada uno por una oreja aplicando un torniquete de 180 grados y le daría un paseo, sin soltarla, por parte de esa “patria” que a ustedes tanto parece que les preocupa a ver si son capaces de ver lo que hasta ahora no han visto. Ya de regreso, les aplicaría una buena dosis de la técnica de la “chola”. Por si su vasto bagaje de conocimientos no alcanza a entender este término, les diré que la “chola” no es más una chancla o zapatilla tipo playa, que eso sí lo deben conocer, pero es una herramienta que usada de forma diestra (y zurda también) es un arma muy convincente. La aplicación de la técnica consiste, básicamente, en que me quito la chola y les doy tremenda somanta de cholazos en el culo, sin pausa y con energía, hasta que me duela la mano, o la chola no resista.
Cuando haya terminado, tendrán tal molienda encima que no van a cagar duro en un mes.
Y como premio, finalmente los pondría a los cuatro, de rodillas en el suelo, con las manos en cruz y cada uno con un ejemplar tamaño extra-grande de la edición de lujo en caligrafía castellana del Quijote en una mano y un ejemplar también tamaño extra-grande de una edición de lujo, comentada, de la Constitución en la otra, no permitiendo que se levantaran hasta que entre los cuatro firmaran un acuerdo por consenso de eso que ustedes llaman “gobernabilidad” de nuestro país, nuestra patria, esa que antes decían que era “una grande y libre”, y que ahora se ha convertido en “52 pequeñas y cabreadas”, básicamente por personajes como ustedes que son incapaces de ver más allá de su propio círculo.
(¿se imaginan esa imagen? ¡no tiene precio!)
De una manera u otra todos ustedes saben cuáles son los problemas de España a los que hay que dar solución, estamos hartos de oírlo, pero también estamos hartos de que sean incapaces de decir en la práctica que proponen para corregirlo. ¡Ah!, lo que sí tienen claro es que si lo propone su vecino, por defecto hay que decir que no.
¿No son capaces de ponerse de acuerdo entre ustedes y pretenden vendernos que van a ser capaces de ponerse de acuerdo con el resto de líderes de otros países? ¡Anda ya!.
¡Pónganse de acuerdo de una puñetera vez o váyanse p’al carajo!, que no están haciendo ningún bien.

Y lo tercero y último que les digo y pido: Han perdido la noción de cómo viven sus ciudadanos. Ustedes viven en una España que no existe, se la han creado a golpe de discurso mediático conveniente. Tanto han adornado sus palabras que ya no saben lo que dicen y se han terminado creyendo sus propias mentiras.
Pónganse en lugar de sus ciudadanos y piensen como ellos. Hagan un favor a este país y trabajen de una vez en lo que realmente nos interesa a todos, que no es ser más famoso o tener más minutos de audiencia, sino hacer que nuestro país sea un sitio digno y decente en el que vivir y desarrollarnos como personas.
Déjense de postureos baratos si no quieren que la chola vuele y aterrice en sus traseros (y la chola se puede manifestar de muchas maneras).


Dicho esto, y dando por sentado que se hubiera dado el excepcional comportamiento de no interrumpir, cosa que dudo, y aparte de acusarme de maltratador y algo más, planteo cuatro posturas de los invitados frente a lo comentado, que básicamente no difieren mucho más de la que siempre han mantenido.

El Sr. Rajoy seguramente adoptará la posición de “conmigo no va esto”, el está por encima de cualquier comentario, y probablemente un “mire usted, somos el partido más votado y tenemos que ser los que gobiernen este país”, se pasearía de nuevo por el plató.

El Sr. Rivera seguramente iniciaría su réplica con una estudiadísima mirada dirigida al tablón de la mesa para inmediatamente levantar la mirada y hacer un barrido al público acompañado de su media sonrisa mientras diría algo así como “nosotros estamos siempre en disposición de encontrar la mejor solución, siempre lo hemos dicho, pero no a cualquier precio” (yo me pregunto ¿cuál es ese precio y quien lo fija?)

El Sr. Sánchez, el eterno cabreado, con una mano (o ambas)  extendida sobre la mesa, un giro de su cabeza ligeramente hacia el lado izquierdo y su cara con facciones más que preparadas de pose de haber sido engañado optaría por un “nosotros entendemos que no podemos seguir con un gobierno como el que hasta ahora hemos tenido, este país necesita un cambio de gobernante, y nuestro partido es la opción clara de un giro a la izquierda, que es la única vía posible, y por tanto no vemos otra alternativa”.

Y para finalizar, el Sr. Iglesias adoptaría nuevamente su postura de yo pasaba por aquí vi luz y entré porque mi luz es mejor, con una argumentación que podría ser “el pueblo es quien tiene la soberanía máxima, y el pueblo exige un cambio radical, nosotros somos la fuerza que este país necesita para salir de un atolladero en el que otros nos han dejado, porque somos los únicos que vemos las cosas desde la naturalidad y el conocimiento”.


A todo esto, entra el Hombre de Negro que intenta hacer uno de sus números espectaculares. Coge un cubo lleno de agua, lo lanza al aire, y nos da en toda la cara, como una ducha de agua fría, sacándonos de esta reflexión y devolviéndonos a nuestra realidad. Esa misma que sigue estando sin gobernar, o gobernada por personajes de media sonrisa.

viernes, 22 de julio de 2016

Pasos y tiempo




La máquina del tiempo existe, y unos cuantos privilegiados hemos tenido la exclusiva oportunidad de experimentarlo durante casi 2 horas, acompañados siempre de unos guías muy especiales que no dejaron en ningún momento que pensáramos en otra cosa que no fuera la propia experiencia.
Volvimos a los años 80 y 90 en un viaje que a cada minuto aumentaba la dosis de alegría, el caudal de recuerdos y la intensidad de las vivencias. Fue un retorno al pasado sin abandonar el presente, lo que le da más riqueza y valor aún.
¿Y qué mejor manera que hacerlo que de la mano del baile y la música?.
Esa fue la propuesta de este año para el espectáculo de final de curso de la Escuela de baile Ruben T., y fue todo un acierto. Todos los bailarines y profesores se empeñaron en conseguir un Musical de altura, y lo consiguieron, lo que dice mucho de su profesionalidad y pasión.

Desde el minuto 1 el público ya estaba volcado con el espectáculo, se involucró formando parte del mismo, y transmitiendo con sus palmas la magia de sus sentimientos, esos que tomaban vida nuevamente en forma de ritmo y pasos de baile, y volvían a escribir un capítulo más de la historia inolvidable de cada uno.

Tuvimos un maestro de ceremonias de lujo: José Carlos Campos. Un profesional donde los haya, que es capaz de calibrar y acompasar su entorno para conseguir conectar desde el primer momento con el compromiso adquirido y trasladarlo a los presentes, sin perder de vista la realidad que le rodea. Quien haya tenido el gusto de verlo trabajar detrás y delante del telón ha comprobado como “la persona” no abandona “al profesional”, sino que se ayuda mutuamente. Pocos lo consiguen. Él lo hace.

Ese maestro de ceremonias, perfectamente en sintonía con lo que el experimento prometía, abrió la caja de pandora particular de cada uno de nosotros y nos embaucó a golpe de zapping en el fantástico viaje.
Al son de la sintonía del programa 1, 2, 3, con la calabaza “Ruperta” de fondo,  empezó una nueva emisión del mítico concurso, esta vez en una edición muy especial, porque todos salimos ganadores.





Al comienzo de esa emisión especial, 14 apuestas “secretarias” ataviadas con las gafas tan características del programa y en pose de saludo y recibimiento, ocupaban la parte trasera del escenario, sobre el que se encontraban dispuestas 14 cajas, de las que salieron momentos después 14 regalos en forma de pequeñas y preciosas bailarinas todas ellas ataviadas con su tutú rosa y unas caras de alegría que hacían brillar Teatro.
Poco después estaban evolucionando todas juntas en una medida y orquestada coreografía arrastrando a los presentes a ser partícipes de ese particular mundo que estaban construyendo delante nuestro, fusionando su saber, sus ilusiones y su aprendizaje.
Casualidad o no, esa imagen decía mucho más que lo que la propia escenografía quería mostrar. Y es que, el grupo de las 14 secretarias estaba formado por las alumnas del grupo avanzado de baile, las más experimentadas, y los 14 regalos estaban formados por las más pequeñitas, las que empiezan y que quieren emular precisamente a las otras que son su referencia.Todo un mensaje de continuidad y de ilusión.

Posiblemente esa imagen sea la que de una mejor idea de lo que significó el espectáculo que la escuela de baile Ruben T. nos mostró el pasado domingo, haciéndonos regresar a los años 80 y 90 a través de la música y el baile: Continuidad e Ilusión, dos potentes motores de eso que llaman "motivación".

Creo no equivocarme si afirmo que de todos los bailarines el 99% no tenía uso de razón en los 90 (y menos en los 80), y por tanto no conocían su música hasta que Rubén se las mostró y empezaron a coreografiarla. Posiblemente no sabían de las razones, las situaciones o el entorno social que dieron lugar en su momento al nacimiento de esa música. Y sin embargo, fueron ellos los conductores de nuestro viaje. Imagínense, ¡nos estaban enseñando a nosotros, los adultos, la música que había sido la banda sonora de nuestra juventud, y lo hacían de maravilla!.
El baile fue el hilo conductor, el puente generacional, que permitió que esa fantástica conjunción se produjera.
Es una prueba más de que la música y el baile son elementos universales, están por encima de cualquier ideología, idioma, cultura, raza, creencia o impedimento. Simplemente se escucha, se sigue, y si dice algo o significa algo, ya quedará para siempre en nuestro conocimiento.

El espectáculo continuó con la participación de Dunia Santana, cantante nacida en Telde y que con su chorro de voz llenó el Teatro de más energía y ritmo, a la vez que hacía de una más en el grupo de baile que la acompañaba.



Después de que la cantante Dunia nos deleitara con su magistral voz y mientras saludaba al público, un grupo de pequeñas bailarinas se colocaron a su alrededor y cuando les preguntó  si querían que cantara otra vez, todas respondieron con un “demi-plie” mágico. ¿alguien necesitó interpretación de cuál había sido su respuesta?. No hizo falta. Ese “demi-plié” llegó a nuestra mente en forma de un SI rotundo, y fue lo que dió pie a que Dunia inundara nuevamente la sala con nuevas y mejores vibraciones gracias a la magia de su voz y a su pequeño pero potente conjunto de bailarinas. Un guiño más a ese potente lenguaje universal que es el baile.

Una tras otra, nuevas actuaciones, nuevas coreografías, una trama muy bien concebida y magistralmente ejecutada, todo ello ratificando lo que teníamos delante: un gran espectáculo.




Fue una Fiesta digna de los mejores escenarios, el broche de oro a un año de trabajo, aprendizaje y también diversión.

Sin duda, no es una tarea fácil llevar a cabo el montaje de un musical de este tipo, aunque desde fuera se vea como algo que sucede de forma muy rápida en solo 2 horas.

Invito a todos a que piensen por un momento en lo que cada uno de ustedes hubiera tenido que hacer si les hubieran encargado la organización de dicho espectáculo. Seguro que el panorama les cambia enseguida.
  • Idear la historia principal y darle cuerpo
  • Buscar la música y seleccionarla
  • Escribir la historia con la música.
  • Trasladarla a coreografía
  • Buscar una fecha viable
  • Buscar sala para representarlo
  • Contactar con invitados para la actuación, cerrar sus agendas y que te cuadre con la fecha que tienes disponible.
  • Enseñar la coreografía, no a un grupo, sino a muchos.
  • Ensayar y revisar la coreografía
  • Pensar en la escenografía del escenario.
  • Localizar profesionales de iluminación y sonido.
  • Trasladar a los profesionales de iluminación y sonido la historia y diseñar el juego de luces para cada actuación.
  • Vestuario: pensar en el estilismo adecuado a cada baile.
  • Empezar con búsqueda de vestuario y las correspondientes pruebas, no para un grupo, sino para muchos.
  • Coordinar una prueba general
  • Cronometrar la secuencia de actuación para que no haya paradas,
  • Bufffff……..


Teniendo en cuenta todas estas variables que intervienen es muy difícil contentar a todo el mundo. Tampoco creo que sea ese el objetivo.

He tenido el privilegio de estar presente en alguno de los ensayos y en el ensayo general del domingo por la mañana. Puedo asegurarles que cualquiera se volvería loco por menos de lo que he visto. Es cierto que a veces la crispación o la desesperación pretende tomar protagonismo y hacernos sucumbir a sus encantos, pero el tesón y sobre todo la confianza en lo que se hace y por qué se hace es el mejor antídoto para cualquier amenaza de este tipo (y sinceramente creo que en los componentes de la escuela de baile Ruben T, de ese antídoto hay de sobra).
Hay algo que a todos une: Todos están luchando y caminando hacia un mismo objetivo. El mostrar lo que saben, y que salga perfecto.

Desde estas líneas dar las gracias a Ruben, por ser el artífice de que un año más hayamos disfrutado de un verdadero espectáculo donde no ha faltado alegría, diversión, arte, expresión, profesionalidad, buena música, mejor baile, y como cada año ocurre, con el listón más alto.
Gracias a los profesores que han seguido sembrando la inquietud del aprendizaje en tod@s esos jóvenes que apuestan por el baile como medio de expresión y comunicación.




Y de manera muy especial quiero dar las gracias a los protagonistas que año tras año han hecho que la magia sin palabras cobre vida, que cada año nos han regalado su evolución en forma de historias escritas con pasos de baile, y que cada año demuestran que por  muchos problemas o dificultades que se encuentran en el camino amenazando su ilusión, siguen creyendo en sí mismos y en el baile como instrumento de formación, no solo en la propia disciplina, sino como personas.
Sin ellos no sería posible. Sin las ganas y la energía en querer mostrar siempre perfecto el resultado no sería lo mismo, y con seguridad, esas ganas, energía y compromiso les acompañarán en todas las facetas de su vida. A todos los chicos y chicas que nos han mostrado lo que saben y lo que son capaces de hacer, desde los que empiezan hasta los que ya están experimentados, a ustedes todos, que sin duda alguna se pueden considerar bailarines y bailarinas, GRACIAS. Gracias por mostrarnos lo que saben hacer y de la manera que lo hacen. Sigan marcando el tiempo de vuestro  camino a ritmo de buenos pasos y buscando siempre el mejor sendero y la mejor melodía para que les acompañe.
Obstáculos siempre se encontrarán. Lo importante es saber afrontarlos y pensar en justo el momento después a cuando lo hayan superado.

Y a todos, déjense llevar por sus mejores vibraciones, sacúdanse sus rutinas y desmelénense un rato, vuelvan a sentir los mejores momentos de cada uno e intenten repetirlos sin olvidarse de quiénes son. La música es una buena compañera, el baile es un buen calzado alternativo de motivación y a modo de misión piensen que, siempre, siempre, lo mejor está por venir.


Como decía una de las canciones del musical:
“Footloose, kick off your Sunday shoes", (algo así como libera tus piés, quítate los zapatos de los domingos)  y ¡baila!.


JSR - Julio 2016