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domingo, 17 de mayo de 2020

Generosidad al Cubo




En una de mis conversaciones con las letras, y mientras dudaba sobre si poner un punto aparte o dejarlos suspensivos, noté un cierto alboroto en las líneas precedentes. Los contornos de las letras se balanceaban llamando la atención con forma de sombras proyectadas sobre el lienzo blanco ya recorrido, y solo me dejaron hacer un doble interlineado antes de llamar de nuevo mi atención.


Dos signos de admiración franquearon a un grupo de ellas, logrando poner ante mis ojos la siguiente expresión: ¡Ayúdanos!

¿Yo?, ¿como puedo ayudarlas?
Necesitamos más visibilidad, me dijeron. Hemos notado que como simples agrupaciones en palabras, al leernos muchas veces se nos pasa por encima sin captar nuestro verdadero sentido o significado.

No les canso con el diálogo que siguió, pero así fue como, después de tener un texto escrito, me sumergí en una locura de darle vida y movimiento.
La fórmula que se me ocurrió fue la de poner esas palabras en bocas de personas que hicieran honor a su contenido, en personas que no pasan de largo en algunos significados que hoy por hoy, al menos para mi, deberían ser cabecera de aprendizaje en muchas escuelas, en personas que de una u otra forma no fueran estereotipos fabricados ni fantasmas de pedestal, simplemente personas que viven su vida y ayudan a vivir a los demás desde su perspectiva personal y profesional.

Podría haber contratado a un director de cine y que algunos actores interpretaran lo que tenía escrito siguiendo sus directrices. Seguro que el producto final estaría perfecto en cuanto a acabados, iluminación, encuadres, maquillaje, ambientación, y mil cosas más.
Pero sería artificial. Y eso no lo quería.

Así que, en un segundo arrebato de locura decidí que lo que saliera debería ser lo más parecido a la realidad, y me vi contactando con un grupo de personas digamos que "normales" (bueno, la verdad es que no lo son) e invitándoles a hacer esta locura.

Algunas ya las conocía y me merecían todo mi respeto en cuanto a lo que hacían. Otras solo las conocía de haberlas visto alguna vez, pero habían llamado mi atención por cómo hacían lo que hacían. Y otras fueron un descubrimiento en forma de regalo, que ya me llevo para mis adentros.

En el producto final participaron 16 personas y un pensamiento ausente (yo me entiendo). Todos los que participaron lo hicieron sin poner objeción alguna, y eso, en los tiempos que corren, ya es oro puro.

Cuando les enviaba las frases a cada uno, he de reconocer que lo hice de forma totalmente intencionada. Buscaba una frase del texto que contrastara o significara algo para esa persona, aunque ella no lo supiera, y arriesgándome a meter la pata con aquellos a los que solo conocía indirectamente o, simplemente, no conocía.

Tenía que resultar algo cotidiano, algo como lo que nos encontramos en nuestro día a día, no algo prefabricado o amañado. Y creo que, mas que nada por la historia que hay detrás, mereció la pena.

Son 16 héroes cotidianos, que tienen problemas como cualquiera, que se han visto afectados por esta pandemia egoísta, que de la noche a la mañana se han visto en el paro sin recursos y con compromisos, pero que nunca han perdido la fé en ellos mismos aunque lo que se encuentren delante sea un obstáculo tras otro.

Alicia, Marian (y Pili), Sara, Aarón, Judit, Maica, Oscar González, Jenni, Oscar Rivera, Juani, Rita, Yeray, Raquel, Nando y la gran Athenea, desde ya me los llevo en la vitrina de mis tesoros. Son héroes de carne y hueso y confío en que ese mensaje no escrito del puño de la mano cerrado sobre el corazón transmita toda vuestra fuerza como ejemplo de aquellos indecisos, aquellos desorientados o simplemente aquellos viajantes de paso. Todos tienen 2 cosas en común que les distingue y diferencia: creen en lo que hacen y son solidarios.
Esa generosidad escasea hoy en día, en que parece que el hacerse fotos ayudando a la gente para subirlas en redes sociales a modo de marketing carroñero debería ser lo normal. 

Los verdaderos héroes no se publicitan. 
Aunque hoy yo los descubra.

Déjenme presentárselos,desde mi humilde visión.

Alicia: Me encanta tu puntito de princesa de cuento con garras de águila y con cicatrices a modo de tatuajes, no como heridas de batalla, sino como trofeos de aprendizaje. Y es que las princesas también despiertan con besos.



Marian: Espero que no muy lejos podamos charlar sobre ojos, miradas y prismas de locura. De logros ya te vas sirviendo tu solita (y va por tí también Pili).



Sara: ¡Qué puedo decirte mi pequeña bailarina!. Te acompañaré todo los días de mi vida y disfrutaré de cómo sorprendes a los que te rodean. Eso también es amor.



Aaron: Tengo una duda: no se si pareces un pillín disfrazado de sonrisa, o una sonrisa disfrazada de pillín. En cualquier caso me importa un pimiento, porque lo que realmente importa es lo que eres y lo que transmites, y la distancia entre ambas cosas es efímera.



Judit: También tengo una duda: no se quien ha contagiado a quien su sonrisa, pero (llámame loco), de lo que apostaría a que estoy seguro es que creo que eres de las que siempre tienden su mano.



Maica: ¡Que la fuerza te acompañe! porque es lo que contagias, Incluso cuando lo que te apetece es esconderte en una esquina a dar golpes o a levantar con tus manos todo el peso de los demás.



Oscar (González): De grande que eres te falta espacio, porque se lo das a los demás. Y eso a veces no se entiende, resulta absurdo, como algunas despedidas.



Jenni: Si alguien sabe de metas creo que eres tú. Si alguien sabe de obstáculos invisibles y de zancadillas intencionadas, creo que también eres tú. Pero vuelas, ¡y de qué manera!. Y lo que es mejor, haces volar a los que te rodean. Es una magnífica manera de alcanzar cosas, y lo que menos importa es si son grandes o pequeñas.



Oscar (Rivera): He visto como la serenidad no esta reñida con la fuerza, porque creo que eres capaz de tumbar un bloque con un susurro (o acaso una mirada), y a la vez dejarte acariciar por la imaginación, que no olvidemos, al final es nuestra misma realidad.



Juani: El ser consecuente con los valores es síntoma de compromiso, con uno mismo y con los demás, aunque a veces tiene efectos no agradables por la repercusión o interpretación que de ello se hace. Afrontarlo con una sonrisa y con la mano tendida, es tu mejor tarjeta de presentación.



Rita: El ímpetu y las ganas te caracterizan. A veces te ponen a prueba, pero siempre sabes utilizarlas. Y no puedo estar mas orgulloso de lo que eres, de lo que haces y de lo que nos sorprendes día a día desde tu particular mundo.



Yeray: Creo que si en tu cerebro pudiéramos poner un termostato, nos diría que siempre está en ebullición. No importa que, no importa cuando.., lo que importa es seguir calentando a fuego lento, pero intenso, esas ganas que tienes de vivir, que no es lo mismo que vivir de las ganas.



Raquel: Mi Sombrerera Loca, pero muy cuerda, mucho más que la mayoría de nosotros. Tu concepto de parar es estar dando brincos de aquí para allá. Espero que nunca llegues a donde vayas, porque es un placer verte hacer el camino.



Nando: No se cuantas veces te has podido caer sobre el Tatami de la Vida, pero incluso ahí, creo que eres de los que has tendido la mano para aguantar a otros y ayudarlos a levantar aún cuando tu siguieras caído, y eso solo lo hacen las personas con una exorbitante capacidad de reinvención y de convicción, que se manifiestan en forma de una gran serenidad que atrae y contagia.



Athenea: Nunca pensé que un gesto dijera tanto, por como lo hiciste, y por como lo dijiste. Ojalá fuéramos capaces de actuar en nuestro mundo con la misma inocencia y sabiduría que tú irradias.Y no se trata de estrategia, se trata de habilidad. Tu sonrisa es un tesoro, y por habérnoslo enseñado yo te doy las Gracias.




Esos son mis héroes particulares. Unos cuantos locos en un mundo de cuerdos, pero ¿quiénes son realmente los cuerdos?
A todos ya les he reservado su espacio en un lugar destacado de la vitrina de mis vivencias, esa a la que recurro bastante frecuentemente para regodearme de la buena gente que me he encontrado en el camino, y a las que espero poder seguir viendo por muchos trayectos más.

Solo tengo una palabra para todos: GRACIAS. Es pequeña, pero encierra un gran pensamiento y un gran sentimiento: que soy mejor gracias a que también los he conocido.

Y ahora..., a seguir corriendo...
¿Me acompañan?



JSR - Mayo/2020













domingo, 26 de abril de 2020

¡Corre!



Imagina que existe un fármaco, una pastilla, que, cuando la tomas, te inocula en tu organismo, como si de una vitamina se tratara, energía equivalente de todos los componentes que contiene, y que son:
- Un 29% de "Vida",
- Un 17% de "Libertad",
- Un 12% de "Superación",
- Un 12% de "Salud",
- Un 6% de "Expresión",
- Un 6% de "Bienestar",
- Un 6% de "Pasión",
- Un 6% de "Fuerza",
- Y un 6% de "Desconexión".



¿A que sería fantástico?

Pues esa medicina "EXISTE". ¡Si, lo que lees!., pero no se vende en Farmacias, ni viene en cajitas de "x" unidades, y no necesita prescipción médica.

El principio activo de dicha "medicina" es el "Corporalis-Operatio", también conocido como "Actividad Física (Ejercicio Físico)", y más comunmente como "Deporte". 
Además de ser un revitalizante, y un inhibidor de enfermedades, está especialmente indicado para estados de abandono, desmotivación, cargas innecesarias, dificultades sobrevenidas, estados de ansiedad, trastornos de sueño, incluso recomendable en períodos de embarazo y lactancia, con moderado uso en según qué procesos post-operatorios. 
Se presenta en formatos de muy diversa índole, pero todos ellos atractivos y, dado que no tiene efectos secundarios, pueden dejarlo al alcance de los niños, aunque en todos los casos se recomienda la supervisión de un especialista en la disciplina correspondiente, o asistir a terapias grupales para tomarlo.

Esa medicina provoca estados de motivación recurrentes, no solo en los que la toman de manera regular, sino también en aquellos que han tenido carencia de sus componentes por un corto o largo período de tiempo.

Si quieres tomar esa medicina, solo tienes que decidir empezar, ese el el único coste (en forma de compromiso), pero lo recuperarás con creces en un plazo muy corto de tiempo.

Así que ¡Corre!, ¡no pierdas el tiempo y empieza a tomarla ya!.


Para tu información, esto es lo que reza en el Prospecto de esa medicina:

El amanecer siempre aporta Luz a un nuevo día
Aún así, muchas personas lo seguirán viendo en penumbras, y no precisamente por falta de luz. 


Personas a las que solo les apetece correr lejos de su propio yo, desaparecer de la realidad en la que se sienten prisioneros, de la cárcel de sus miedos, aunque ello suponga incluso caer en el abismo de la negación.


Pero “Correr” no es solo escapar con desesperación. También significa “¡empieza ya!”, “¡no tardes!”, y de ti depende usarlo para alcanzar una ilusión …


El ejercicio físico es una de las formas en las que se disfraza ese “¡Corre!”...,alejándote de tus miedos y acercándote a tus sueños, haciéndote sentir bien, haciéndote llegar.

Asi que, ¡CORRE!

¡Corre!, para alcanzar esa boca que te bese, 
¡Corre!, para acariciar ese cuerpo que te abrace,
¡Corre!, para reflejarte en esos ojos que te aman,
¡Corre!, por la efímera distancia del sentimiento,
¡Corre!, por una mano amiga en cada momento,
¡Corre!, por la solitaria despedida de los que se fueron,
¡Corre!, por la absurda impotencia de los que se quedaron,
¡Corre!, por llegar a la meta de tus sueños,
¡Corre!, por tu imaginación y realidad convertidas en retos,
¡Corre!, por llevarte tu mundo a tu cuarto,
¡Corre!, por hacer de tu cuarto un Universo,
¡Corre!, para que las expectativas no sean mayores que las ganas,
¡Corre!, para que el camino sea lo mejor de la llegada,
¡Corre!, por ese alguien que te espera,
¡Corre!, por esa persona que te necesita,
¡Corre!, ¡Siempre Corre!...
Pero sobre todo,
¡Corre por ti!


JSR - Mayo/2020









...

sábado, 11 de abril de 2020

Planeta Esperanza



Y de tanto usarla, la ensuciaron,
y por no cuidarla, la rompieron,
y por no arreglarla, la tiraron,
eso si, no sin antes a todos vendiendo
que con ello estaban reciclando.
Pero ni eso supieron hacer
porque con su Egoísmo impidieron
que otros pudieran acceder
a hacer lo que ellos no hicieron,
dejando  prueba de sus ambiciones
y de su carencia de Voluntad
para encontrar soluciones
no solo para ellos, sino para la Sociedad.

Pero aún vejada y maltratada
consumiendo su última reserva de Dignidad
a los bordes de esperanza se agarraba:
todavía confiaba en la Humanidad.

Y ocurrió que alguien que por allí pasaba
se dio cuenta de toda la grandeza que encerraba
aun estando a todas luces desahuciada
simplemente por verla como era, y no como estaba.

La limpió, la adecentó, y en ejemplo la convirtió
con el que a sus descendientes poder enseñar
que un juez implacable no mucho tiempo atrás 
sin un juicio precio a un encierro nos condenó:
a vivir con nuestras miserias,
a reformular nuestros valores,
y no sin alguna dosis de histeria
a todos convertirnos en mejores.

Y sin querer de sus versos hacerme dueño,
“lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños”.
Así lo decía Sabina con sus ojos de subversivo,
que si algo no quieres que se convierta en punto final,
solo tienes que añadir dos puntos suspensivos.

Y es que a mi entender, para vivir
Nos sobran motivos.

Gracias  Maica de Paz (@clippeer), por prestarme la imagen,
Como verás, las imágenes hablan, y a veces nos cuentan mucho más de lo que vemos, solo hay que “Mirar” un poco más:
- la metáfora del planeta en la basura
- la realidad de vivir de apariencias: decimos que reciclamos pero ni siquiera lo hacemos bien
-el egoísmo que nos impide ver que al dejarlo en la forma que lo hemos hecho, estamos impidiendo que el que venga atrás pueda depositar lo suyo.
- y posiblemente lo peor, la falta de voluntad por contribuir. No costaba nada quitarlo y ponerlo de otra forma..., algo tan sencillo.., pero seguro que fueron las prisas...

En estos días que nos toca vivir con esa condena sin juicio, seguro que más de uno se ha puesto a limpiar sus celdas particulares.
Limpiando, , limpiando, nos deshacemos de multitud de cosas que ahora consideramos innecesarias, y como nos jactamos de ser comprometidos con el medio ambiente, pues nos ponemos nuestra insignia de recicladores y procedemos a sacar todo aquello que nos estorba.
Reciclamos todo lo material que nos rodea.., pero de verdad ¿hemos reciclado lo más importante?
¿Nos hemos desecho de nuestros propios despojos como personas, eso que nos embadurna de hipocresía y no nos deja sacar a la luz lo mejor de nosotros mismos?
Gratitud, honestidad, respeto y sobre todo voluntad de, primero, querer ser, para después poder hacer.

En el “Libro de los Abrazos” de Eduardo Galeano hay un microcuento en el que compara el mundo con un mar de “fueguitos”.

“El mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.”

El problema es que los fuegos bobos siempre hacen mucha bulla, y los que brillan con pasión, a veces, terminan en eso...  quemándose.

Así y todo... para Vivir, nos sobran los Motivos. Sigue tu fuego pasional y que ése sea el único contagio al que a partir de ahora nos expongamos y padezcamos.
Y mientras eso sucede..., acuérdense de ir siendo felices.

viernes, 20 de marzo de 2020

Hasta luego, #yaquedamenos



Normalmente un "hasta luego" lo expresas con alguien delante, a quien ves físicamente, y a quien puedes saludar dándole la mano o incluso un abrazo.

Hoy, nos toca decir un hasta luego carente de la más mínima seña afectiva directa. Es un hasta luego frío, a través de ondas hertzianas y bits. Pero en el fondo siento que es un hasta luego cálido porque de una forma u otra sentimos el calor de todos.
Hoy en el mural de imágenes de nuestra historia profesional particular en la planta -1, debería colgarse una señal, una imagen, o quizás solo un cartel con un #volveremosavolar, y que en poco tiempo podamos colgar otro con un #seguimosvolando, como muestra de que solo ha sido un parón temporal, un tiempo entre corchetes.


No es momento de buscar culpables, no es momento de ver que la información privilegiada sigue existiendo, tampoco es momento de plantear si se podía haber evitado o de si la gestión de la crisis  a nivel local o nacional, incluso mundial, ha sido la más adecuada. Solo es momento de hacer lo que cada cual tenga en su mano y en su ámbito de influencia para conseguir que esta etapa pase lo antes posible y de la mejor manera posible, porque algo sí hay seguro: todo pasa.

Las economías de algunos se nos romperán, y habrá que hacer muchos cambios, algunos incluso drásticos de cara a nuestros seres más queridos, pero sigo creyendo que seremos capaces de encontrar alternativas en alguna medida.

Estamos siendo testigos, de primera mano, de una parte de la historia de la Humanidad sobre la que hay que reflexionar. Al final es una gran bofetada que eso que algunos llaman Universo nos ha dado a todos para bajarnos a donde deberíamos estar, a recuperar esos valores que han ido perdiendo contenido con el paso de los días, de los años. Espero que podamos decirles a nuestros nietos dentro de unos cuantos años que el Ser Humano aprendió algo de ello, especialmente en su capacidad de resiliencia,  de evolución y de respeto. Seguramente será un buen cuento para nuestros nietos.

Ese bichito tan pequeño que llaman Covid-19 (que según la escritora, poetisa y clown Mary Carmen Ramos es de color verde) ha hecho mucho daño. Pero también ha traído cosas positivas, como que en China ahora mismo, y aunque sea desde las ventanas, los chinos ya vuelven a ver el color del cielo porque ha desaparecido la contaminación, o que en Italia los Venecianos están admirando unos canales completamente distintos, limpios, coloridos y en los que vuelven a verse peces, o sin irnos más lejos, descubriendo cosas en nuestros hijos y familias de las que no éramos conscientes por esas dichosas prisas que siempre nos empujaban. La única pega es que el precio ha sido muy caro, porque no se ha pagado con dinero, sino con vidas.

Hemos pasado de pensar en todos esos planes que haríamos si nos tocaba una lotería, a simplemente pensar en qué podremos hacer para reencontrarnos con nuestros amigos y familia, esos incluso que tienes al lado y que ahora no puedes ver, sentir. Pasar de la excusa de no tengo tiempo, a tenerlo y que muchos no sepan qué hacer con él. Y, además, ahora entendemos el sentido de "libertad".
Creo que no le tenemos miedo a la crisis..., tenemos miedo de nosotros mismos.

Así que, hagamos un ejercicio de ver lo bueno que se nos presenta, hagamos el esfuerzo de no bajar la moral, seamos proactivos aunque sea en 15 metros cuadrados, que el cerebro humano da para mucho, solo hay que pedírselo, procuremos leer mucho, juguemos al parchís, a conocernos más, a buscar escondrijos en nuestras casas, a cantar, a dibujar, ..., en definitiva.., a Amar.

Para todo lo demás.., #yaquedamenos.


sábado, 7 de marzo de 2020

#nosoloundia



Mañana es uno de esos días que se oficializan en el calendario a modo de falsa festividad, y como supuesto reconocimiento a algo que todos deberían saber identificar. En este caso como Día de la Mujer Trabajadora. 
Y pasado mañana será un día en que dicha Festividad pasará al olvido de la misma forma histriónica con que posiblemente fue creada.

Serán algo menos de 24 horas en que se seleccionarán de archivos pre-escritos por “a saber quién” miles de discursos oportunistas creados con pasmosa intencionalidad y descarada publicidad, pero carentes de sentimientos. Verborrea muy medida, con espacios medidos, entonaciones medidas pero escrita sobre una credibilidad con forma de hielo, que tan pronto sale al aire, se derrite y volatiliza como si nunca hubiera existido.

Es curioso, algo que debería formar parte de la cultura y vivencia diaria de cada persona, hombre o mujer, tiene que convertirse en una parada anual para “cumplir” con una especie de compromiso paradigmático. A saber, te haces la foto, y ya cumples. Da igual lo que tu cabeza contenga, da igual que un minuto después sigas siendo el mismo imbécil, el mismo patán o sinvergüenza que sólo ve su ombligo. Ante el patio serás solidario, y eso mola, queda bien.

Está bien recordarlo, pero creo que va en la educación (como siempre) y no en el oportunismo el hacer que sea una realidad y no una fecha marcada en el calendario en la que la mayor parte de las veces lo único que se consigue es seguir aumentando el ego desquiciado de personajes sin credibilidad pero con una oratoria muy melódica.
Prefiero ser consecuente con mis principios y no apuntarme a ninguna ola de lo correctamente esperado. 

Prefiero Vivir cada día siendo consciente de que somos seres humanos con los mismos derechos y obligaciones, sin que tenga que ponerse por escrito, porque eso es un síntoma inequívoco de la decadencia del propio ser humano.
Mañana se utilizará millones de veces la palabra Mujer, se aplicarán miles de calificativos   y se conjugarán miles de verbos para destacar el papel importante de la mujer (aunque insolidariamente solo en el ámbito laboral), se entregarán muchas rosas, lazos y demás presentes, y a todas las mujeres se les dará estatuto de reinas..., pero solo por un día y con preaviso de devolución.

En mi vida tengo reinas. Pero lo son por su propia condición y valía, sin que tengan que reclamarlo o mendigar un porcentaje de atención.
Son reinas que luchan en su día a día, cada una en su faceta, por dar siempre lo mejor de sí, por luchar por sus inquietudes y sueños, aunque para ello tengan que cruzarse con impresentables, hombres y mujeres, de rancio ombligo y peor abolengo, que solo ponen obstáculos. Pero siguen en su empeño, simplemente porque saben que no son distintas de cualquier adversario, aunque muchas veces adivinan que no van a estar en igualdad de condiciones y por eso son conscientes de que su esfuerzo tendrá que ser incluso superior.
Mis reinas no tienen palacio, ni tienen lacayos, ni viven en mundo de fantasía mediática con fecha de caducidad.. Mis reinas lo son porque lo demuestran día a día. Mis reinas lo son y #nosoloundia.

jueves, 22 de agosto de 2019

CIRCUS..., baja el telón, nuevo comienzo.






13 de Julio de 2019, 22:21 de la noche, el público presente en el CICCA que ha asistido a la última representación del musical Circus, de la escuela de baile Rubén T., está de pié aplaudiendo a rabiar, el telón cae, …, y cuando ya pensaba que había terminado de hacer fotos, en ese momento, de forma instintiva, levanto la cámara, "click" y hago una última foto.






Seguramente no será una imagen para Pulitzer, ni para PhotoEspaña, ni ningún otro de esos concursos internacionales de renombre, pero tiene “historia” y “vida” propia, que es lo que al final siempre busco.

Es la imagen de algo que acaba, y este año creo que tiene incluso un significado más allá de la propia percepción visual.
Es la imagen que pone punto final a un trabajo de creación y preparación que como mínimo ha durado casi un año desde que la idea empezó a tomar forma, y que ha supuesto esfuerzo entrega, dedicación, frustración, lágrimas, coste económico, coste emocional, cansancio…, y al final, alegria, lágrimas que se ven, lágrimas que no se ven… y en el fondo, satisfacción: ¡ha merecido la pena!.

Dicen que el espectáculo empieza cuando ya no queda nadie en la sala. Es cierto, en ese momento es cuando empieza a gestarse el siguiente capitulo de creatividad.

Llevo unos cuantos años haciendo fotos en el espectáculo de final de curso de la Escuela de Baile Ruben T. Y las hago en las condiciones en que las hago, simplemente, porque es mi regalo para mi hija, sin más. Y de paso, que el resto de sus compañeros y compañeras puedan tener un recuerdo de cada uno de esos años.

El haberlo hecho así, me da la oportunidad de tener una visión de conjunto de la evolución que, todos los que han sido y son miembros de esa familia particular, han tenido en dichos años, y de lo que aprenden en ese tiempo más allá de la propia disciplina de baile.

Solo así es como llegas a entender, cuando observas a los bailarines y bailarinas, la complicidad que ves entre bastidores, el todos a una sin importar edad, el engranaje de organización que se inculca a cada uno para que sea consciente de que forma un eslabón imprescindible para que la cadena final sea fuerte, el aliento de los más mayores a los más pequeños, el consuelo cuando algo no ha salido todo lo bien que se quería, los gritos sordos de ánimo entre bastidores, los abrazos de acogida al salir del escenario…, en definitiva, ves la forma que adquiere eso que se llama EQUIPO, ves la forma que ha tomado esa ilusión de tiempo atrás que una vez que se le puso nombre y fecha se convirtió en un sueño, y cuando el telón se levanta, en una realidad. Y como siempre que las cosas se hacen bien, esa realidad tiene su recompensa. Igual no toda la que debieran… pero la tiene, y eso, eso ya no se los quita nadie.


Se empieza quizás como un juego, prosigue como un descubrimiento, continúa convirtiéndose en un modo de afrontar la vida, y se termina amándolo: Eso que comúnmente se llama baile, que se manifiesta de muchas formas (no todas implican movimiento), y que ya no te abandonará, hagas lo que hagas.

Los grupos pequeños juegan a bailar, se sienten parte de un todo que a lo mejor no terminan de entender, pero que les atrae más y más, precisamente por eso, porque el ser humano no se concibe de forma aislada, sino como un ser interrelacional.
Lo sabes porque cuando estás a cinco metros de ellos, te miran, te sonríen, y, de repente, vuelven de forma apresurada a ese juego del que se han distraído y que no quieren abandonar, incluso sin entenderlo del todo.




Los grupos intermedios descubren que hay un lenguaje oculto en sus movimientos, y que cuando los entrelazan con sus compañeros, forman una nube de la que llueve expresividad, bienestar y conocimiento.
Lo sabes porque cuando estás a cinco metros de ellos, te miran sin abandonar su implicación e intentan hacerlo mejor aún, para demostrar que saben y pueden.




Los grupos avanzados aman lo que hacen. Han descubierto lo que significa compromiso, lo que significa esfuerzo, lo que significa perfeccionar, lo que significa ser críticos consigo mismos…, en definitiva, han descubierto gran parte de la razón del ser humano: evolucionar a mejor, a sabiendas de lo que ello supone, y desde ese momento lo aplicarán en todas las facetas de su vida.
Lo sabes porque cuando estás a cinco metros de ellos, no te miran a ti, miran al universo que tienen delante de sus ojos y en cada paso de coreografía que dan ponen todo lo que saben y más, intentando que el espectador se suba con ellos a su particular interpretación, y hablen su mismo idioma.


Les puedo asegurar que es un verdadero lujo estar entre ellos en los prolegómenos de la preparación de cada función, simplemente observándolos, viéndolos como desempeñan su cometido, viendo cómo aprenden, cómo enseñan, cómo disfrutan, como le van poniendo sensaciones y sentimientos a lo que hacen…, y cómo se entregan cuando salen al escenario.

Por eso, cuando la última función acaba, te queda la sensación de orgullo, la sensación de que han aprobado una asignatura que no se enseña en ningún libro, y para la que han contado con los mejores profesores posibles. Está claro que, si crees en lo que haces, cuando lo transmites, no necesitas convencer, y el contagio es fácil.


Este año, y en mi humilde opinión creo que también se cierra un ciclo para abrir otro, cierra una etapa y abre otras, para todos.

Creo que es el mejor momento para una reflexión. De plantear de forma estructurada lo que se quiera conseguir, de mirar en nuestras propias entrañas y ser consecuentes con nuestros objetivos, con nuestro quehacer y con nuestros sueños (si no pones acción a tus ilusiones, seguirán siendo eso, ilusiones, nunca se convertirán en sueños, y menos en realidades).

Y cuando digo de forma estructurada, me refiero a ser consciente de nuestra propia realidad, de nuestros propios medios y de nuestras propias capacidades, creando y dando forma a una visión de futuro consistente, y construyendo los elementos que lo conformarán a modo de peldaños seguros y fuertes, con el fin de que sea una apuesta segura hacia un resultado sólido, perdurable en el tiempo y con reconocimiento. Y es que las prisas, no son buenas consejeras.

El proyecto es bueno, la idea es buena, los profesores son buenos, los alumnos son buenos o están en camino de ello, por tanto, solo hace falta combinar esos ingredientes con maestría y que el resultado de cada año sea siempre ascendente en profesionalidad y calidad, pero no a cualquier precio, no de cualquier forma, solo la que permita que sea perdurable. En eso consiste “crear escuela”.

No se trata de crear recuerdos, se trata de crear valores. No se trata de crear expectativas, se trata de enseñar a convertir ilusiones en sueños, y después en realidades.


Por lo que a mí respecta…, ¡Que triunfe la danza, ¡que triunfe el baile!




JSR - Agosto/19.
















lunes, 4 de marzo de 2019

Te y Chocolate



Los mejores regalos te los da la propia vida, simplemente por estar en ella y atreverte a vivirla.
Ayer dos personas a las que desde ya quiero, (y es que se dejan querer), me hicieron un regalo de esos que no esperas.
No es un regalo material, sino un regalo de los que te alimentan el alma y se te quedan en tu colección de momentos para toda la vida.
Me regalaron una tarde llena de complicidad, de risas, de miedos, de juegos, de descubrimientos, y de muchos silencios escritos con palabras que salían a borbotones de sus miradas, las mismas miradas que por momentos se colapsaban por contener sus emociones y que finalmente se rendían ante lo evidente de sus sentimientos.

Si las miradas pudieran traducirse, les aseguro que hubo momentos en que estaban escribiendo un libro entero.
Eran miradas que nadaban en un mar de sentimientos, a veces contenidos, a veces naufragados, pero siempre deseados.
Eran miradas que se cruzaban y se atraían. Pero también hubieron hermosas miradas aisladas que ninguno veía del otro por no estar en su campo de visión y que tampoco necesitaban diccionario para traducirse. Simplemente era un regalo ver lo maravilloso de una persona proyectando su felicidad hacia otra, cuando ésta no la veía.

Cuando la tarde llegaba al final y el sol ya se acostaba, por muy oscuro que pareciera, en ellos seguía habiendo luz, no necesitaban más.

A ellos les estaré infinitamente agradecido por permitirme ser un intruso durante una tarde de su mundo particular, un mundo que creo han construido con mucha disciplina, con mucha exigencia, la misma que posiblemente les haya endurecido en cuerpo y alma, pero gracias a la cual han descubierto que la fuerza no está reñida con la pasión, la disciplina no está reñida con la ilusión y que el músculo más fuerte que tenemos siempre será el corazón. Ese corazón que a veces utilizamos para proyectar toda nuestra energía y romper de un puñetazo un bloque, pero que al mismo tiempo es capaz de dosificarla para sostener suavemente una pompa de jabón, acariciar con delicadeza la cara de quien quieres o, simplemente abrazarla para sentirla cerca y poder susurrarle algo al oído antes de compartir con ella un beso.

En un momento de la tarde me vino a la mente un texto que escribí, hace ya algún tiempo, sobre algo que ví en un banco del paseo de Taliarte mientras caminaba:


Es un banco creado sobre dos pilastras de hormigón embellecido con piedras, y cuyo asiento, brazos y espaldar están hechos de vigas de madera tratados con alguna pintura protectora (o no) de color verdoso (o al menos antes lo era).
El banco en sí muestra signos de la guerra que la interperie y los aires de marisma vienen librando contra cualquier elemento puesto por el hombre. Esa pintura otrora verde aparece desgarrada y, en algunos casos, mutilada, pero, aún así, le sigue dando cierto aire de elegancia.
Y como si se agarrara con todas sus fuerzas al componente natural de la madera, evitando caer vencido en esa guerra a todas luces perdida, vi una inscripción que no me dejó indiferente:


"Ni toda la vida,
 ni toda el agua del mar
 podrá explicar lo que tú me haces sentir.
27-10-2012 I+T (y un corazoncito)".
Y la imaginación, que es muy traicionera, empezó a elucubrar.




A veces hay cosas que no se pueden explicar con palabras, pero sin embargo una sola mirada basta para entenderlo.
Esas dos grandes personas, esos dos grandes  corazones que me regalaron la maravillosa tarde de ayer, podrían ser perfectamente "I" y "T".

O casi mejor, voy a llamarles Té y Chocolate..., ellos saben por qué.


JSR - 04/03/2019