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viernes, 20 de marzo de 2020

Hasta luego, #yaquedamenos



Normalmente un "hasta luego" lo expresas con alguien delante, a quien ves físicamente, y a quien puedes saludar dándole la mano o incluso un abrazo.

Hoy, nos toca decir un hasta luego carente de la más mínima seña afectiva directa. Es un hasta luego frío, a través de ondas hertzianas y bits. Pero en el fondo siento que es un hasta luego cálido porque de una forma u otra sentimos el calor de todos.
Hoy en el mural de imágenes de nuestra historia profesional particular en la planta -1, debería colgarse una señal, una imagen, o quizás solo un cartel con un #volveremosavolar, y que en poco tiempo podamos colgar otro con un #seguimosvolando, como muestra de que solo ha sido un parón temporal, un tiempo entre corchetes.


No es momento de buscar culpables, no es momento de ver que la información privilegiada sigue existiendo, tampoco es momento de plantear si se podía haber evitado o de si la gestión de la crisis  a nivel local o nacional, incluso mundial, ha sido la más adecuada. Solo es momento de hacer lo que cada cual tenga en su mano y en su ámbito de influencia para conseguir que esta etapa pase lo antes posible y de la mejor manera posible, porque algo sí hay seguro: todo pasa.

Las economías de algunos se nos romperán, y habrá que hacer muchos cambios, algunos incluso drásticos de cara a nuestros seres más queridos, pero sigo creyendo que seremos capaces de encontrar alternativas en alguna medida.

Estamos siendo testigos, de primera mano, de una parte de la historia de la Humanidad sobre la que hay que reflexionar. Al final es una gran bofetada que eso que algunos llaman Universo nos ha dado a todos para bajarnos a donde deberíamos estar, a recuperar esos valores que han ido perdiendo contenido con el paso de los días, de los años. Espero que podamos decirles a nuestros nietos dentro de unos cuantos años que el Ser Humano aprendió algo de ello, especialmente en su capacidad de resiliencia,  de evolución y de respeto. Seguramente será un buen cuento para nuestros nietos.

Ese bichito tan pequeño que llaman Covid-19 (que según la escritora, poetisa y clown Mary Carmen Ramos es de color verde) ha hecho mucho daño. Pero también ha traído cosas positivas, como que en China ahora mismo, y aunque sea desde las ventanas, los chinos ya vuelven a ver el color del cielo porque ha desaparecido la contaminación, o que en Italia los Venecianos están admirando unos canales completamente distintos, limpios, coloridos y en los que vuelven a verse peces, o sin irnos más lejos, descubriendo cosas en nuestros hijos y familias de las que no éramos conscientes por esas dichosas prisas que siempre nos empujaban. La única pega es que el precio ha sido muy caro, porque no se ha pagado con dinero, sino con vidas.

Hemos pasado de pensar en todos esos planes que haríamos si nos tocaba una lotería, a simplemente pensar en qué podremos hacer para reencontrarnos con nuestros amigos y familia, esos incluso que tienes al lado y que ahora no puedes ver, sentir. Pasar de la excusa de no tengo tiempo, a tenerlo y que muchos no sepan qué hacer con él. Y, además, ahora entendemos el sentido de "libertad".
Creo que no le tenemos miedo a la crisis..., tenemos miedo de nosotros mismos.

Así que, hagamos un ejercicio de ver lo bueno que se nos presenta, hagamos el esfuerzo de no bajar la moral, seamos proactivos aunque sea en 15 metros cuadrados, que el cerebro humano da para mucho, solo hay que pedírselo, procuremos leer mucho, juguemos al parchís, a conocernos más, a buscar escondrijos en nuestras casas, a cantar, a dibujar, ..., en definitiva.., a Amar.

Para todo lo demás.., #yaquedamenos.


sábado, 7 de marzo de 2020

#nosoloundia



Mañana es uno de esos días que se oficializan en el calendario a modo de falsa festividad, y como supuesto reconocimiento a algo que todos deberían saber identificar. En este caso como Día de la Mujer Trabajadora. 
Y pasado mañana será un día en que dicha Festividad pasará al olvido de la misma forma histriónica con que posiblemente fue creada.

Serán algo menos de 24 horas en que se seleccionarán de archivos pre-escritos por “a saber quién” miles de discursos oportunistas creados con pasmosa intencionalidad y descarada publicidad, pero carentes de sentimientos. Verborrea muy medida, con espacios medidos, entonaciones medidas pero escrita sobre una credibilidad con forma de hielo, que tan pronto sale al aire, se derrite y volatiliza como si nunca hubiera existido.

Es curioso, algo que debería formar parte de la cultura y vivencia diaria de cada persona, hombre o mujer, tiene que convertirse en una parada anual para “cumplir” con una especie de compromiso paradigmático. A saber, te haces la foto, y ya cumples. Da igual lo que tu cabeza contenga, da igual que un minuto después sigas siendo el mismo imbécil, el mismo patán o sinvergüenza que sólo ve su ombligo. Ante el patio serás solidario, y eso mola, queda bien.

Está bien recordarlo, pero creo que va en la educación (como siempre) y no en el oportunismo el hacer que sea una realidad y no una fecha marcada en el calendario en la que la mayor parte de las veces lo único que se consigue es seguir aumentando el ego desquiciado de personajes sin credibilidad pero con una oratoria muy melódica.
Prefiero ser consecuente con mis principios y no apuntarme a ninguna ola de lo correctamente esperado. 

Prefiero Vivir cada día siendo consciente de que somos seres humanos con los mismos derechos y obligaciones, sin que tenga que ponerse por escrito, porque eso es un síntoma inequívoco de la decadencia del propio ser humano.
Mañana se utilizará millones de veces la palabra Mujer, se aplicarán miles de calificativos   y se conjugarán miles de verbos para destacar el papel importante de la mujer (aunque insolidariamente solo en el ámbito laboral), se entregarán muchas rosas, lazos y demás presentes, y a todas las mujeres se les dará estatuto de reinas..., pero solo por un día y con preaviso de devolución.

En mi vida tengo reinas. Pero lo son por su propia condición y valía, sin que tengan que reclamarlo o mendigar un porcentaje de atención.
Son reinas que luchan en su día a día, cada una en su faceta, por dar siempre lo mejor de sí, por luchar por sus inquietudes y sueños, aunque para ello tengan que cruzarse con impresentables, hombres y mujeres, de rancio ombligo y peor abolengo, que solo ponen obstáculos. Pero siguen en su empeño, simplemente porque saben que no son distintas de cualquier adversario, aunque muchas veces adivinan que no van a estar en igualdad de condiciones y por eso son conscientes de que su esfuerzo tendrá que ser incluso superior.
Mis reinas no tienen palacio, ni tienen lacayos, ni viven en mundo de fantasía mediática con fecha de caducidad.. Mis reinas lo son porque lo demuestran día a día. Mis reinas lo son y #nosoloundia.

jueves, 22 de agosto de 2019

CIRCUS..., baja el telón, nuevo comienzo.






13 de Julio de 2019, 22:21 de la noche, el público presente en el CICCA que ha asistido a la última representación del musical Circus, de la escuela de baile Rubén T., está de pié aplaudiendo a rabiar, el telón cae, …, y cuando ya pensaba que había terminado de hacer fotos, en ese momento, de forma instintiva, levanto la cámara, "click" y hago una última foto.






Seguramente no será una imagen para Pulitzer, ni para PhotoEspaña, ni ningún otro de esos concursos internacionales de renombre, pero tiene “historia” y “vida” propia, que es lo que al final siempre busco.

Es la imagen de algo que acaba, y este año creo que tiene incluso un significado más allá de la propia percepción visual.
Es la imagen que pone punto final a un trabajo de creación y preparación que como mínimo ha durado casi un año desde que la idea empezó a tomar forma, y que ha supuesto esfuerzo entrega, dedicación, frustración, lágrimas, coste económico, coste emocional, cansancio…, y al final, alegria, lágrimas que se ven, lágrimas que no se ven… y en el fondo, satisfacción: ¡ha merecido la pena!.

Dicen que el espectáculo empieza cuando ya no queda nadie en la sala. Es cierto, en ese momento es cuando empieza a gestarse el siguiente capitulo de creatividad.

Llevo unos cuantos años haciendo fotos en el espectáculo de final de curso de la Escuela de Baile Ruben T. Y las hago en las condiciones en que las hago, simplemente, porque es mi regalo para mi hija, sin más. Y de paso, que el resto de sus compañeros y compañeras puedan tener un recuerdo de cada uno de esos años.

El haberlo hecho así, me da la oportunidad de tener una visión de conjunto de la evolución que, todos los que han sido y son miembros de esa familia particular, han tenido en dichos años, y de lo que aprenden en ese tiempo más allá de la propia disciplina de baile.

Solo así es como llegas a entender, cuando observas a los bailarines y bailarinas, la complicidad que ves entre bastidores, el todos a una sin importar edad, el engranaje de organización que se inculca a cada uno para que sea consciente de que forma un eslabón imprescindible para que la cadena final sea fuerte, el aliento de los más mayores a los más pequeños, el consuelo cuando algo no ha salido todo lo bien que se quería, los gritos sordos de ánimo entre bastidores, los abrazos de acogida al salir del escenario…, en definitiva, ves la forma que adquiere eso que se llama EQUIPO, ves la forma que ha tomado esa ilusión de tiempo atrás que una vez que se le puso nombre y fecha se convirtió en un sueño, y cuando el telón se levanta, en una realidad. Y como siempre que las cosas se hacen bien, esa realidad tiene su recompensa. Igual no toda la que debieran… pero la tiene, y eso, eso ya no se los quita nadie.


Se empieza quizás como un juego, prosigue como un descubrimiento, continúa convirtiéndose en un modo de afrontar la vida, y se termina amándolo: Eso que comúnmente se llama baile, que se manifiesta de muchas formas (no todas implican movimiento), y que ya no te abandonará, hagas lo que hagas.

Los grupos pequeños juegan a bailar, se sienten parte de un todo que a lo mejor no terminan de entender, pero que les atrae más y más, precisamente por eso, porque el ser humano no se concibe de forma aislada, sino como un ser interrelacional.
Lo sabes porque cuando estás a cinco metros de ellos, te miran, te sonríen, y, de repente, vuelven de forma apresurada a ese juego del que se han distraído y que no quieren abandonar, incluso sin entenderlo del todo.




Los grupos intermedios descubren que hay un lenguaje oculto en sus movimientos, y que cuando los entrelazan con sus compañeros, forman una nube de la que llueve expresividad, bienestar y conocimiento.
Lo sabes porque cuando estás a cinco metros de ellos, te miran sin abandonar su implicación e intentan hacerlo mejor aún, para demostrar que saben y pueden.




Los grupos avanzados aman lo que hacen. Han descubierto lo que significa compromiso, lo que significa esfuerzo, lo que significa perfeccionar, lo que significa ser críticos consigo mismos…, en definitiva, han descubierto gran parte de la razón del ser humano: evolucionar a mejor, a sabiendas de lo que ello supone, y desde ese momento lo aplicarán en todas las facetas de su vida.
Lo sabes porque cuando estás a cinco metros de ellos, no te miran a ti, miran al universo que tienen delante de sus ojos y en cada paso de coreografía que dan ponen todo lo que saben y más, intentando que el espectador se suba con ellos a su particular interpretación, y hablen su mismo idioma.


Les puedo asegurar que es un verdadero lujo estar entre ellos en los prolegómenos de la preparación de cada función, simplemente observándolos, viéndolos como desempeñan su cometido, viendo cómo aprenden, cómo enseñan, cómo disfrutan, como le van poniendo sensaciones y sentimientos a lo que hacen…, y cómo se entregan cuando salen al escenario.

Por eso, cuando la última función acaba, te queda la sensación de orgullo, la sensación de que han aprobado una asignatura que no se enseña en ningún libro, y para la que han contado con los mejores profesores posibles. Está claro que, si crees en lo que haces, cuando lo transmites, no necesitas convencer, y el contagio es fácil.


Este año, y en mi humilde opinión creo que también se cierra un ciclo para abrir otro, cierra una etapa y abre otras, para todos.

Creo que es el mejor momento para una reflexión. De plantear de forma estructurada lo que se quiera conseguir, de mirar en nuestras propias entrañas y ser consecuentes con nuestros objetivos, con nuestro quehacer y con nuestros sueños (si no pones acción a tus ilusiones, seguirán siendo eso, ilusiones, nunca se convertirán en sueños, y menos en realidades).

Y cuando digo de forma estructurada, me refiero a ser consciente de nuestra propia realidad, de nuestros propios medios y de nuestras propias capacidades, creando y dando forma a una visión de futuro consistente, y construyendo los elementos que lo conformarán a modo de peldaños seguros y fuertes, con el fin de que sea una apuesta segura hacia un resultado sólido, perdurable en el tiempo y con reconocimiento. Y es que las prisas, no son buenas consejeras.

El proyecto es bueno, la idea es buena, los profesores son buenos, los alumnos son buenos o están en camino de ello, por tanto, solo hace falta combinar esos ingredientes con maestría y que el resultado de cada año sea siempre ascendente en profesionalidad y calidad, pero no a cualquier precio, no de cualquier forma, solo la que permita que sea perdurable. En eso consiste “crear escuela”.

No se trata de crear recuerdos, se trata de crear valores. No se trata de crear expectativas, se trata de enseñar a convertir ilusiones en sueños, y después en realidades.


Por lo que a mí respecta…, ¡Que triunfe la danza, ¡que triunfe el baile!




JSR - Agosto/19.
















lunes, 4 de marzo de 2019

Te y Chocolate



Los mejores regalos te los da la propia vida, simplemente por estar en ella y atreverte a vivirla.
Ayer dos personas a las que desde ya quiero, (y es que se dejan querer), me hicieron un regalo de esos que no esperas.
No es un regalo material, sino un regalo de los que te alimentan el alma y se te quedan en tu colección de momentos para toda la vida.
Me regalaron una tarde llena de complicidad, de risas, de miedos, de juegos, de descubrimientos, y de muchos silencios escritos con palabras que salían a borbotones de sus miradas, las mismas miradas que por momentos se colapsaban por contener sus emociones y que finalmente se rendían ante lo evidente de sus sentimientos.

Si las miradas pudieran traducirse, les aseguro que hubo momentos en que estaban escribiendo un libro entero.
Eran miradas que nadaban en un mar de sentimientos, a veces contenidos, a veces naufragados, pero siempre deseados.
Eran miradas que se cruzaban y se atraían. Pero también hubieron hermosas miradas aisladas que ninguno veía del otro por no estar en su campo de visión y que tampoco necesitaban diccionario para traducirse. Simplemente era un regalo ver lo maravilloso de una persona proyectando su felicidad hacia otra, cuando ésta no la veía.

Cuando la tarde llegaba al final y el sol ya se acostaba, por muy oscuro que pareciera, en ellos seguía habiendo luz, no necesitaban más.

A ellos les estaré infinitamente agradecido por permitirme ser un intruso durante una tarde de su mundo particular, un mundo que creo han construido con mucha disciplina, con mucha exigencia, la misma que posiblemente les haya endurecido en cuerpo y alma, pero gracias a la cual han descubierto que la fuerza no está reñida con la pasión, la disciplina no está reñida con la ilusión y que el músculo más fuerte que tenemos siempre será el corazón. Ese corazón que a veces utilizamos para proyectar toda nuestra energía y romper de un puñetazo un bloque, pero que al mismo tiempo es capaz de dosificarla para sostener suavemente una pompa de jabón, acariciar con delicadeza la cara de quien quieres o, simplemente abrazarla para sentirla cerca y poder susurrarle algo al oído antes de compartir con ella un beso.

En un momento de la tarde me vino a la mente un texto que escribí, hace ya algún tiempo, sobre algo que ví en un banco del paseo de Taliarte mientras caminaba:


Es un banco creado sobre dos pilastras de hormigón embellecido con piedras, y cuyo asiento, brazos y espaldar están hechos de vigas de madera tratados con alguna pintura protectora (o no) de color verdoso (o al menos antes lo era).
El banco en sí muestra signos de la guerra que la interperie y los aires de marisma vienen librando contra cualquier elemento puesto por el hombre. Esa pintura otrora verde aparece desgarrada y, en algunos casos, mutilada, pero, aún así, le sigue dando cierto aire de elegancia.
Y como si se agarrara con todas sus fuerzas al componente natural de la madera, evitando caer vencido en esa guerra a todas luces perdida, vi una inscripción que no me dejó indiferente:


"Ni toda la vida,
 ni toda el agua del mar
 podrá explicar lo que tú me haces sentir.
27-10-2012 I+T (y un corazoncito)".
Y la imaginación, que es muy traicionera, empezó a elucubrar.




A veces hay cosas que no se pueden explicar con palabras, pero sin embargo una sola mirada basta para entenderlo.
Esas dos grandes personas, esos dos grandes  corazones que me regalaron la maravillosa tarde de ayer, podrían ser perfectamente "I" y "T".

O casi mejor, voy a llamarles Té y Chocolate..., ellos saben por qué.


JSR - 04/03/2019









martes, 11 de diciembre de 2018

Una propuesta, un deseo




Que el conocimiento te embriague,
que la constancia te enriquezca,
que la igualdad te retrate,
que la responsabilidad te fortalezca,
que el tiempo te abrace,
que la unión te engrandezca,
que la sonrisa te contagie,
y que el Amor, siempre sea tu bandera.


En estos tiempos actuales que estamos viviendo echo en falta algunas cosas. Cosas otrora relevantes y ahora caídas en desgracia por arte de masas.

Echo en falta el conocimiento de nuestra propia historia, la que nos ha llevado a heredar condiciones intrínsecas como el habla y las costumbres; mientras que lo que sí veo es el ingente aumento de juglares de plástico contando bufonadas sin sentido sobre cualquier cosa que pueda llamar la atención de todos los “desasosiegos” andantes necesitados de solo un mísero destello, aunque sea imaginario, para tener la excusa de apuntarse a una tendencia.

Echo en falta el rigor, la constancia y la disciplina en eso que se llama educación, para construir con trazos fuertes el camino de la formación de nuestros propios valores, criterios y opiniones, en definitiva en nuestras vidas y las de nuestros descendientes; en lugar de caminos de arena abandonados a merced del viento que sople primero, y no necesariamente el más fuerte.

Echo en falta la igualdad no etiquetada, esa que salía innata de cada uno por considerar al su prójimo como a sí mismo, independientemente de colores, creencias o afinidades, simplemente, por ser iguales en su condición “humana”; en lugar de esa lucha constante por marcar diferencias inexistentes y construir parcelas con fronteras de muchas formas y colores cual gallinero, en los que, por supuesto, siempre aparecerán gallos que defenderán su autoridad, aunque sea a coste de pisar a otro gallo, o gallina.

Echo en falta la predisposición a la unidad, a formar lazos de unión y fomentarlos como base de la conciencia y el respeto hasta formar una de nuestras características más diferenciadoras, la responsabilidad; en lugar de estar siempre en una competición individualizada por ganarnos a nosotros mismos, sin saber por qué competimos ni cuál es el premio, pero obligados a ganar, aunque sea nuestra propia perdición

Echo en falta el dar contenido a nuestro tiempo, el vivirlo dándole sentido en base a nuestras propias necesidades, el disfrutar del momento y buscarlos, en lugar de convertirnos en espectadores de una línea que pasa llevándose lo que pudo ser y ya no va a ser, no por decisión propia, sino por desidia y en muchos casos por uso indebido en favor de cosas y personas que solo trafican con el tiempo ajeno, convirtiendo lo que debería ser nuestro Kairós (momentos determinados donde cosas especiales suceden) en un simple Cronos (una secuencia de tiempo constante que, simplemente…, pasa).

Echo en falta el buen humor, pero humor del bueno, no humor de cualquier clase, el buen humor para con nosotros, para con nuestros semejantes, ese buen humor de ser capaz de ver el lado positivo, el sacar de un no un sí, de sobreponerse a las adversidades sabiendo combinar la confianza en nosotros mismos para llegar a nuestra meta con las dudas que nos surjan en el camino; en lugar de convertirnos en pregoneros, contagiadores y sufridores de facto de quejas, sean las que sean, pagando la cuota de pertenencia a esa asociación de “cabreados contínuos” que al final terminan por no saber por qué lo están, perdiendo una parte de su propia identidad y cediéndola con coste y sin renta a quienes de ello seguro se van a aprovechar.

Y, para no cansar, también echo en falta algo que en ocasiones es tomado como cursilería posiblemente por quienes no creen en ello o no lo practican, pero que lo utilizan en su propia conveniencia. Echo en falta más amor. Amor por entender a tu semejante, amor por buscarle su bien, amor por querer compartir con ellos el tuyo, amor por dar sin pedir a cambio, amor por ayudar y compartir tu buen hacer, amor… por amar; en lugar de que cada uno lo convierta en su particular campaña publicitaria, o en un cartel que queda bonito, o en una palabra vacía de contenido... pero llena de intereses, y disfrazada de muchas formas.


Hay más cosas que echo en falta, pero posiblemente todas puedan obtenerse con la conjugación de una o varias de estas…, las que primero me han venido a la cabeza.

Aprovechando la excusa de la Navidad, en que parece que estamos más receptivos, normalmente más proclives a tener una sonrisa en nuestra cara (aunque sea forzada), y con la excusa también de una figura o símbolo reconocido e implantado en la inmensa mayoría de los hogares (aunque algunos no se identifiquen con ella, o incluso no conozcan su significado, pero “queda bonito”) como es el belén, quisiera hacerles llegar mis particulares deseos para este año.

Este belén que les muestro al comienzo es muy particular, y está preparado con aquellas cosas que de alguna manera muy especial, y siempre bajo mi interpretación, simbolizan lo que quisiera que abundara en cada uno de ustedes, y que de todo corazón les deseo.

- Un pesebre construido con un libro de historia a través de la fotografía, y de mi ciudad natal, llamado “Telde, Ayer: los hermanos Suarez Robaina, fotógrafos”, cuyos protagonistas se dedicaron a fotografiar zonas, eventos y personas de Telde durante muchos años, construyendo un legado que pocos conocen y que cuenta mucho más de lo que simplemente se ve, con el que simbolizar el deseo de que fomenten la curiosidad para adentrarse en el conocimiento de su propia vida y la de sus semejantes, conociendo y formándose en su propia historia y en la que, sin saberlo, van a construir, a base de levantar su propio pesebre, el que les dará cobijo con la riqueza de conocimiento y de valores, en lugar de tomarlos prestados de otros.

- Un San José con forma de una pluma natural para escribir a tinta, simplemente para desearles constancia en la educación, de cualquier índole, en la propia y en la de su ámbito de influencia, siempre con trazo firme y meticuloso, aunque seguro supondrá esfuerzo y algún borrón, pero de todo se aprende.

- Una Virgen María con forma de espejo, símbolo de que lo que ves y lo que haces es siempre filtro y reflejo, respectivamente, de tí mismo, con el deseo de que esa igualdad adquiera su mejor sentido en la persona en sí y no en las etiquetas que nos quieren pegar.

- Un Niño Jesús con forma de lazo y recostado en una lupa a modo de cuna, para simbolizar el respeto por las alianzas y la unidad entre las personas, con el deseo de que fomenten la fortaleza de la unión, poniendo especial cuidado y atención en lo que se hace, con responsabilidad, aunque para ello haya que acercarse bastante a los demás para conocer de primera mano sus detalles y poderlos conocer en primera persona y no de oídas, o al menos seleccionar con qué cristal verlo.

- Una Vaca disfrazada de reloj, con el deseo de que consigan que su tiempo sea Kairós y no Cronos, que su tiempo esté lleno de momentos deseados, buscados, encontrados y disfrutados, y no de un olvido catalogado.

- Un burro en forma de Smiley, con el deseo de que el buen humor y la sonrisa sea el idioma con el que interactúen con sus semejantes, consiguiendo no solo contagiar sino, además, aprender riendo.

Y por último a modo de pastores que traen su mejor ofrenda, qué mejor que desearles Amor.
Amor en muchas de las formas con las que se suele interpretar, desde una delicada pero hermosa rosa roja, a un corazón de su mismo color, pasando por esos nudos que nos unen en afinidades y características, pero que a veces se malinterpretan y se convierten en ataduras, o esos candados que tanto se ven colgados en muchos sitios sin saber exactamente lo que encierran, y que, en realidad, siempre deberían estar abiertos.


Desde mi pesebre particular que no requiere naturaleza, creencia o afiliación alguna, ¡ Feliz NaVIDAd !

viernes, 5 de octubre de 2018

Aclarándome con eso de la Memoria Histórica










Tirando de Wikipedia, me encuentro con un texto citado por Fernando Savater en la obra “Etica por los suelos”, que como resumen nos recuerda una realidad irrefutable: “La memoria que cada cual guarda de lo que ha vivido, nunca puede ser sustituida por decreto”.

Y en una ampliación de Tony Judt: “Yo creo profundamente en la diferencia entre la historia y la memoria; permitir que la memoria sustituya a la historia es peligroso. Mientras que la historia adopta necesariamente la forma de un registro, continuamente reescrito y reevaluado a la luz de evidencias antiguas y nuevas, la memoria se asocia a unos propósitos públicos, no intelectuales: un parque temático, un memorial, un museo, un edificio, un programa de televisión, un acontecimiento, un día, una bandera. Estas manifestaciones mnemónicas del pasado son inevitablemente parciales, insuficientes, selectivas; los encargados de elaborarlas se ven antes o después obligados a contar verdades a medias o incluso mentiras descaradas, a veces con la mejor de las intenciones, otras veces no. En todo caso, no pueden sustituir a la historia”.

La última frase es lapidaria: La historia no puede cambiarse ni sustituirse.

Como no puede cambiarse quedará en los registros para aprendizaje de generaciones venideras, siempre que no vengan algunos listillos de mente desnutrida y con goma de borrar pretendiendo imponer su historia “imaginada” a la real, y provocando que, desgraciadamente, vayan a escribir un capítulo en la nuestra dejando patente su cortedad de miras, de mente y de andar, además de un tiempo perdido en la progresión de nuestro país y sus gentes.

¿Algún día lo entenderán?.

Todo esto viene porque, en estos días que se habla y re-habla de algo a los que muchos se refieren como “Memoria Histórica”, resulta que me surge la duda de qué es lo que realmente quiere decir y si esa expresión se está usando correctamente.

Y buscando, buscando, me encuentro con que el concepto de Memoria Histórica es un término relativamente reciente para cuyo significado podríamos aceptar la descripción de Pierre Nora: es “el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontrar su pasado, sea éste real o imaginado, valorándolo y tratándolo con especial respeto”.

Mira por donde he aquí que aparece una palabra que considero clave: respeto. No se, pero creo que en los tiempos actuales, y especialmente en lo que a esa memoria histórica se refiere, de respeto poco, pero de libre interpretación al gusto…, mucho.



Y mejor no profundizo en "pasados imaginados".

No queda aquí la cosa. Siguiendo con mi recarga de cultura general (si, esa misma que según algunos parece que no sirve para nada), me encuentro con otros conceptos vinculados a la memoria como: política de la memoria, política de la historia, memoria colectiva…

Ya empiezo a ver más clara la cosa.
Si añadimos algo de política a la memoria histórica, resulta que obtenemos lo que no es, pero muchos se empeñan en decir que es. A saber, el interés particular de usar la memoria histórica para una interpretación subjetiva y un fin cuanto menos dudoso.
Lo mismo ocurre si ese ingrediente de Política lo añadimos a nuestra historia: resultado: una tragicomedia en un corral de burros.

Por último, la memoria colectiva, definida por Maurice Halbwachs como “la memoria de acontecimientos no vividos directamente, sino transmitidos por otros medios (un registro intermedio entre la memoria viva y las esquematizaciones de la disciplina histórica)”. O sea, que cuando encima dentro de unos años nos lo cuenten, a saber qué es lo que nos cuentan (me viene a la cabeza el paradigma de los monos encerrados y los plátanos).

La historia sirve, entre otras muchas cosas, para saber quiénes somos, cómo hemos llegado a donde estamos, o qué cosas debiéramos hacer para no retroceder sino siempre evolucionar o progresar como cultura, como personas, como civilización. Pretender cambiar eso, en la forma que sea, no da buenos resultados.

Pero totorotas con poder….siempre los habrá.

Podemos eliminar nombres de calles, quitar restos de un sitio y ponerlos en otro, quitar estatuas de aquí y esconderlas allá (o destruirlas), pero posiblemente lo que consigamos es que al final haya generaciones que no tengan referencias de lo que ha ocurrido ni de cómo llegamos a dónde estamos.

Hay países que honran su pasado y saben que actualmente son lo que son precisamente por todo lo que han experimentado sus antecesores. Pero para tener ese reconocimiento no necesitan iniciar cruzadas absurdas de desenterramientos y derroche existencial.
Hay algún país que sigue empeñado en hacer folklore de su pasado, solo porque determinados nombres queden reflejados en la historia a golpe de insulsos decretos.

¿O será que en la política también hay Alzheimer? ...¡Ay Dios!



martes, 2 de octubre de 2018

Chuletas de Nivel... (soñar despierto I)



Después de participar en una tertulia de una cadena de televisión sobre comportamientos, el presentador me invita a quedarme para participar en una entrevista a un invitado estrella porque, al parecer, la persona que iba a estar con él en la misma no va a llegar a tiempo.

Acepto y nos dirigimos a otro set donde ya está todo preparado. La emisión comienza haciendo una breve introducción por parte del presentador, posteriormente me presenta a la audiencia  y acto seguido da entrada al invitado estrella: Pedro Sánchez.
Aplausos….., se hacen las presentaciones…, y al tajo.

- Es un placer estar aquí, y poder charlar de una manera cordial y transparente sobre lo que quieran - dice el Sr. Sánchez - (sonrisas y más aplausos).
- Bueno Sr. Sánchez (hago una seña al presentador para que me permita iniciar la charla), me gustaría hacerle un planteamiento y que me diga qué piensa.
- Perfecto, adelante.
- Hoy día, en nuestro sistema educativo, si un profesor pilla a un alumno, da igual la edad que tenga, copiando en un examen, y da igual si ha copiado una pregunta o el examen entero, automáticamente le pone un cero, y la materia la tiene suspendida. ¿cierto no?
- Bueno, habría que entrar en detalles.
- Sr. Sánchez, la pregunta es sencilla, es pura realidad. Y si no, dese un paseo por las escuelas de primaria y secundaria, por ejemplo, y pregunte a los profesores e incluso a los alumnos. No estamos hablando de las mejoras que pudieran hacerse al sistema educativo, sino a la normativa actual que es clara: prohibido copiar.
- Digamos que si.
- Entonces, debería coincidir usted conmigo en que si en una prueba final eliminatoria, que es la que permite a un alumno acceder a su titulación, lo pillan copiando, el trato debería ser el mismo ¿no?.
- No podemos generalizar. Depende de las circunstancias del hecho en sí y de otros factores.
- A ver Sr. Sánchez, voy a repetirlo.., si lo que le permite a un alumno cualquiera alcanzar una titulación determinada es una prueba final, oral o escrita, y en esa prueba lo pillan copiando, se le da por suspendido y tendría que repetir prueba. No hay excusa, lo suspenden sin más. Eso es lo que dice la normativa.
- Nuestro sistema educativo tiene los medios y controles adecuados para determinar en cada momento si a un alumno resulta suspenso en una materia que esté cursando.
- ¿Y eso quiere decir que…?
- Quiere decir que los órganos examinadores saben lo que tienen que hacer en cada momento.
- Si usted fuera miembro de ese órgano examinador, ¿aprobaría a un alumno al que ha pillado copiando?
- Usted me quiere llevar por un camino que no viene a cuento, le repito que los órganos examinadores tienen claro cuando hay infracción y cuando no.
- Yo no quiero llevarle por ningún camino. Solo quiero del presidente de mi país una respuesta muy sencilla a una pregunta más sencilla todavía.
- Repito que los órganos examinadores saben lo que tienen que hacer en cada momento.
- O sea que el presidente de mi país, el que supuestamente debe representarnos ante organismos internacionales y dirimir miles de decisiones que afectan al provenir de nuestro país y sus ciudadanos, no tiene criterio para, en el caso de que forme parte de un tribunal examinador, saber si un alumno que ha copiado en una prueba eliminatoria debe ser suspendido o no.
- ¡Está usted empecinado en que de la respuesta que usted quiere, y eso es manipulación!   (lo dice visiblemente enojado y algo alterado.
- Tenga señor presidente - y le acerco un par de folios -.
- ¿qué es esto?
- Son los papeles que usted está perdiendo, a ver si se centra un poco y es capaz de darnos una respuesta directa y sencilla.
- Creo que me está faltando el respeto con su actitud.
- Pues mire, creo que el respeto se lo está faltando usted a toda la comunidad educativa. La pregunta es muy fácil. ¿un alumno que copia debe ser suspendido, si o no?
- Sin tener en cuenta todos los factores que pueden afectar, en principio debe ser suspendido.
- Bueno vamos llegando a la luz. Un alumno que copia debe ser suspendido, da igual que haya copiado una pregunta, dos, o todas. Las preguntas de ese alumno que ha copiado no son sometidas a ningún programa o software para que decida cuánto ha copiado, sino que está demostrado que ha copiado y se suspende. ¿A usted le han retirado el doctorado por haber copiado?

Y en este punto volví a la realidad.., esa realidad no equitativa por momentos, que premia a unos, no por su valía, no por su desempeño, sino por estar más alto o más cerca de determinados círculos de influencia, esos mismos que condicionan los designios de miles de personas y que se vienen retroalimentando de la misma sangre contaminada, provenga del afluente partidista que sea.

Como dice el dicho..., "con todas esas cabezas juntas no da p'a un caldo pescao" ...

Habrá que seguir insistiendo en la educación de las nuevas generaciones para que no se contaminen de tanto personajillo y en un futuro, esperemos que no muy lejano, regeneren los valores de nuestra civilización, especialmente la que ocupa esta piel de toro ya desgastada..